sábado, 6 de diciembre de 2014

Wishlist FNAC 2015. Queridos Reyes Magos...

...... Lo primero de todo... ¡Hola, hola!
Este año he sido una persona muy buena (bueno, vale, he tenido mis fallos...), y como he oído que volvíais a hacer la Wishlist, no he dudado en participar.
Este año ha sido un año muy duro: He cumplido los 18, estoy en proceso de sacarme el carnet de conducir... ¡Hice selectividad! Y, ahora, los exámenes finales de la universidad me están matando... Por lo que sería geniiiiiial si pudiese ganar algo.
Este año pido poco, la verdad, y como he oído que el ganador puede conseguir hasta 515 €, y hay 10 premios de 150€, os pongo con un numero aquellos premios que SÍ O SÍ me gustaría muchísimo tener :)

Libros: 
Este regalo no es expresamente para mí, sino para mi hermana pequeña, la cual necesita un móvil y sería genial que lo consiguiese estas navidades:
Queridos Reyes, además, si no sabéis qué regalar a cualquier otra persona del mundo (porque sé que os llegan muchas cartas y no siempre sabéis con qué acertaréis) os sugiero este rápido y sencillo método para adivinar los regalos.



En total, los regalos marcados con un número suman 147'82€, y el total de regalos que hay en mi lista suman 385'54€, por lo que rezo porque me pueda tocar alguno de los regalos que sorteáis.

Muchas gracias por atender mi carta y... ¡Feliz Navidad y próspero año 2015! 
Firmado.
Paula :)

martes, 17 de septiembre de 2013

When you say nothing at all.

Me levanto temprano y miro el calendario. Ya sólo quedan dos meses para mi viaje a Irlanda. Lo estoy deseando... Me pongo mis shorts negros, una camisa vaquera y me calzo las converse azules. Cojo la bandolera, las llaves de casa y de la librería y salgo. Voy andando por las tranquilas calles de Londres, la verdad que me encanta Londres en primavera... Es tan bonito ver todos los árboles floridos, a la gente despierta desde las diez de la mañana. Los bares abren sus puertas y hasta ponen alguna que otra terraza, Covent Garden se tiñe de colores por las exposiciones que tienen y ver las caras de felicidad de los niños porque solamente les quedan unos días de clase es genial.
Llego a la librería, abro y coloco mis cosas encima de la mesa. Abro las ventanas para que se ventile y abro las cortinas para que entre toda la luz posible. Seguro que, como todos los días, solamente se pasan el viejo señor Madsen y dos personas más...
Me coloco mis gafas de lectura y reviso las cuentas. Todo en orden. Me levanto y comienzo a colocar una de las cajas que trajeron la semana pasada cuando la campanilla de la puerta hace que me gire.
Un chico algo bajito, con una gorra y gafas de sol entra a la tienda y comienza a mirar una estantería, la de mis libros favoritos y que he colocado entre los "Más Vendidos" del último mes. Veo como busca algún título con el ceño fruncido y me acerco a él.

- Perdona... ¿Necesitas ayuda? - sonrío y se me queda mirando sin quitarse sus gafas.
- Sí, sí. Estaba buscando un libro... - se revuelve el pelo - Bueno, está claro que busco un libro, sino, no estaría aquí - ríe - ¿Tienes Hamlet de Shakespeare?
- Por supuesto. Pero no está ahí - me retiro dos estantes más lejos y cojo el libro en cuestión - Aquí está - se lo entrego - ¿Te gusta este tipo de lectura?
- En realidad me gustan las tragedias - ríe.
- ¿Has leído MacBeth o Romeo y Julieta? - se queda pensativo durante un rato y luego niega - Pues te recomiendo que leas el segundo - lo cojo de la estantería de más arriba - Llevatelo y lo lees. 
- De acuerdo. ¿Y si no me gusta?
- Lo devuelves - reímos y nos dirigimos a la pequeña mesa de madera en la que tengo puesta la "Caja" y meto Hamlet en una bolsa de plástico junto con Romeo y Julieta - Son quince libras.
- Aquí tienes - sonríe y le doy la bolsa a la vez que él me da el dinero - Muchas gracias.
- De nada.

Y cuando el chico se va, me quedo sonriente mirando por la ventana como dobla una esquina y desaparece de mi vista. Pues nada... Era mono.

*   *   *   *   *   *   *   *

Odio la comida para llevar, salvo del restaurante de la vecina de mis padres, Sally. La ventaja del restaurante de Sally es que está justamente al lado de casa, por lo que yo la llevo los platos y ella me lo hace ahí, tal y como a mí me gusta, y yo la pago la comida.
Salgo de su restaurante con un zumo de naranja en una mano y en la otra un buen plato de lasagna de carne. Huele genial. Quiero hincarla ya el diente...
Pero no. Yo y mi torpeza natural hacemos acto de presencia y me estampo contra un chico que gira la esquina, derramando parte del tomate de la lasagna encima de su camiseta.

- Mierda, mierda, mierda - digo rápidamente - Lo siento, no te había visto.
- No pasa nada, de veras.
- Lo siento de verdad - saco un pañuelo e intento limpiar parte de la mancha de la camiseta pero él me quita la mano.
- Que de verdad que no es nada - sonríe.
- Al menos déjame que te lave la camiseta. Ha sido culpa mía, y mi casa está ahí mismo - señalo el pequeño portal blanco con la puerta azul de esa casita de dos pisos que tengo - Y no tardo nada, de verdad. Por favor...
- Está bien. La verdad es que me harías un gran favor... Porque tenía una cena y no me da tiempo a volver a casa.
- Pues si quieres te puedes duchar, así no olerías a tomate - asiente y me acompaña hasta la casa.

Entramos y le señalo donde está el baño de la planta de abajo, el que tiene la ducha y se quita la camiseta con la mancha roja en mitad. Mierda... Toda la casa hecha un desastre y yo con visita...
Tiro la camiseta dentro de la lavadora y la pongo rápidamente mientras que con una mano meto toda la ropa sucia que hay tirada por el salón, y la mayoría es de Jade, mi compañera de piso, en el cesto de la ropa sucia, recojo los platos sin lavar que dejé anoche y cuando voy a guardar varias cajas de pizza y latas de Coca-Cola que hay tiradas por la encimera, aparece el chico de la camiseta, con una de tirantes negra y los mismos vaqueros que antes.

- Lo siento mucho, de veras... - él niega con la cabeza - ¿Quieres algo de tomar mientras que tu camiseta se seca?
- ¿La queda mucho?
- Unos cinco o diez minutos hasta que termine de lavarse y secarse...
- ¿Tienes café? - asiento - Pues un café - sonríe - Oye... Yo a ti te conozco.
- ¿De verdad? No creo - digo poniendo la cafetera y viendo como se calienta el café que he hecho esta mañana - Estará listo en un minuto.
- Sí... Eres la chica de la pequeña librería de Notting Hill.
- Sí que soy yo - río - ¿Cómo lo sabes?
- Me encantó Romeo y Julieta.
- ¿Eras tú? - asiente - ¿De verdad que te gustó? - vuelve a asentir - Te lo dije.
- Ya lo sé. Por cierto, soy Max. Max Helyer.
- Connie. Connie Madows - sonrío y sirvo dos tazas de café - ¿Leche y azúcar? - asiente y saco la leche y el azúcar.

Nos tiramos hablando más de los diez minutos que habíamos planeado y la verdad que es un chico de lo más genial. Tenemos muchas cosas en común, aunque no sé por qué, pero hay algo en él que me suena y no tengo ni idea de a qué asociarlo...

- Bueno, yo creo que me voy a ir ya - se coloca la camiseta.
- Te acompaño a la puerta

Cruzamos de nuevo la pequeña distancia que separa mi cocina de la puerta principal y nos quedamos mirando el uno al otro en mitad del hall.

- Que se te dé bien el concierto - digo y él sonríe.
- Podrías venir a alguno - me encojo de hombros - Encantado, Connie Madows - me estrecha su mano derecha.
- Lo mismo digo, Max Helyer - respondo a su gesto y él abre la puerta, pasados unos segundos para desaparecer por ella.

Cierro lentamente y me apoyo de espaldas a la puerta, sonriendo como la estúpida que soy y niego con la cabeza cuando llaman a la puerta. Me levanto sobresaltada y la abro.

- Se me ha olvidado algo - dice Max y me tiende un papel blanco con su nombre y unos cuantos dígitos - Llámame ¿vale? - y en vez de despedirse como antes, deja un leve beso en mis labios, que hace que miles de cosas que no sabría explicar, exploten en mi interior.

*   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *

- ¡Connie! - el grito que pega Jane hace que pegue un bote en el sofá - ¡Qué vas a llegar tarde a tu cita!
- ¿Qué? - miro mi reloj y es verdad. En menos de quince minutos viene Max a por mí. Quiere presentarme a sus amigos - Mierda.
- Yo te ayudo a peinarte y eso, pero ¡vamos! - grita y da palmaditas hasta que estoy sentada en mi cama, poniéndome unos vaqueros largos, como puedo mientras que mi amiga me alisa el pelo - ¿Y qué vais a hacer? ¿Cena romántica, paseo nocturno y beso a la luz de la luna?
- Me va a llevar a cenar, sí, pero a casa de un amigo suyo. Que me quiere presentar a sus compañeros de la banda.
- Cierto, cierto, que tenía un grupo. De eso no me acordaba. Estate quieta por favor - me mira mal y termina de alisarme el pelo - Perfecta.
- Gracias - la sonrío y me pongo un jersey algo grande para mí, de color azul marino - ¿Cómo voy?
- Peeeerfecta - ríe de nuevo cuando llaman al timbre - Voy yo. Termina de coger tus cosas.

Asiento y escucho como ella y Max hablan entretenidamente en la puerta mientras yo cojo un pequeño bolso negro con todas las cosas que creo que necesito.
Salgo de la habitación y Max me mira sonriente y le devuelvo la sonrisa ampliamente.

- ¿Preparada para conocer a mis amigos?
- Supongo que sí - río y él llama a la puerta de la casa de sus amigos.
- ¡Hola Maxxie! - un chico rubio saluda y me mira - ¿Connie? ¡Encantado!
- Dan, esta es Connie. Connie, Dan - Max nos presenta y yo le doy la mano a su amigo.
- Encantada.
- Lo mismo digo - el chico sonríe - Pasad, no os quedéis ahí parados. Estamos todos en el salón esperándoos.

Entramos al salón y la cena comienza. La verdad, pensaba que iban a ser mucho más finos, refinados o algo así. Sobretodo si hay chicas, como son las novias de algunos de ellos y yo, delante. Pero no. Los da igual comerse las alitas de pollo con las manos, chuparse los dedos, eructar y esas cosas. Estoy así mucho más cómoda que si fuesen unos finolis de pacotilla como los que aparecen en la televisión. Nos pasamos toda la noche hablando y haciendo bromas los unos con los otros. Me preguntan sobre mi vida, yo les respondo y luego es a la inversa. Me han caído todos genial.

- Bueno chicos, nosotros tenemos que irnos ya - dice Max y le miro interrogante - Connie mañana tiene que madrugar y la voy a acompañar a su casa.
- NOOOO - exclama Chris - ¿Por quéeeeeee?
- Ehm... - haber como salgo yo de esta - Tengo una boda en una semana y la novia me reclama para la última prueba de los vestidos.
- ¡Ah bueno! Entonces si es una boda te lo consentimos - ríe Josh.
- Que las novias enfadadas dan mucho miedo - ríe Dan y nos despedimos de ellos con la mano.
- ¿Se puede saber a dónde narices vamos? - le digo a Max y él me señala un parque que hay enfrente.
- Ahí.
- A estas horas estará cerrado - digo y él se encoge de hombros.
- Pues nos colamos - me coge de la mano y tira de mí hacia la valla del parque - ¿O tienes miedo?
- ¿Pero tú quien te has creído que soy? - río y los dos comenzamos a escalar la mediana valla, cayendo al otro lado a los pocos segundos.

Comenzamos a andar por ese parque, ahora tan oscuro, sin decir nada. No creo que haya nada que decir ¿o si? No lo sé. Y como éste, no es uno de esos silencios incómodos, lo dejaré estar así.
Al final, acabamos sentados en un banco solitario que hay en mitad de una gran explanada.

- ¿Te lo has pasado bien? - asiento con una sonrisa - ¿De verdad? ¿No me mientes solamente por compromiso?
- Lo prometo - río y extiendo mi dedo meñique hacia él - Promesa de meñiques.
- De acuerdo - engancha su dedo meñique con el mío y sonríe, antes de tirar levemente hacia él y quedar a escasos centímetros el uno del otro.

Centímetros que no tarda en acortar, rozando sus labios con los míos en un tierno y cálido beso, a pesar de que estamos en pleno octubre en Londres, y lo que se dice calor, no hace. Sonrío entre sus labios y él suelta una pequeña risa, antes de seguir besándome.

*   *    *   *   *   *   *   *    *    *    *    *

- Entonces... ¿Cuánto hemos dicho que eran dos más dos? - pregunto al niño de ojos azules y pelo revuelto que tengo enfrente de mí.
- Ehm... Ehm... - estira su manita derecha y comienza a poner los deditos mientras que cuenta - ¡Cuatro! ¡Como mis años!
- Exactamente pequeño - le doy un leve beso en la mejilla - Aunque todavía te queda un poquito para los cuatro - ríe y le saco la lengua, cuando el sonido de la puerta abriéndose nos distrae a ambos - Mira quien ha llegado.
- ¡Papi, papi! - el niño sale corriendo por el pequeño pasillo hasta aterrizar en los brazos de su padre.
- Hola pequeño - ambos sonríen - ¿Qué tal el día?
- Bien. Mami me está enseñando a sumar - dice él muy feliz y yo sonrío desde el marco de la puerta.
- Connie, ya podrías ayudarnos con los instrumentos - Josh aparece por detrás de mis dos chicos cargando dos guitarras.
- No te lo crees ni tú Joshua - digo sonriente y Max se acerca a mí, dejando a Max junior en el suelo, el cual va corriendo hacia Josh a molestarle un rato - Hola.
- Hola - sonríe ampliamente mientras me mira - ¿Me habías echado de menos? - asiento levemente - Te he traído algo.
- ¿El qué? - se saca del bolsillo de la chaqueta un ejemplar de Romeo y Julieta y me lo muestra - Sé que te encanta.
- Y lo tengo repetido - le digo y lo cojo - Pero gracias.
- No creo que sea igual. Es el que te compré la primera vez que nos vimos - sonríe ampliamente y rodea mi cintura con sus brazos - Te he echado de menos.
- Y yo a ti.

Sonreímos y se acerca más a mí para dejar un beso en mis labios. Otro de los miles de millones que nos habremos dado ya desde aquel primero, en mi antiguo piso en pleno Londres. Otro de los miles que nos habremos dado en nuestra nueva casa en Notting Hill. Sonrío entre sus labios.

- Qué asco... - escucho la voz de Max Jr. y río.
- Lo sé mini enano, lo sé... - dice Josh y no podemos evitar comenzar, los cuatro, a reír.

miércoles, 5 de junio de 2013

And kiss me again and again and again...

Miro la letra de la canción que me han propuesto para cantar. Es un dueto con Tay, de We Are The In Crowd.
La verdad que la canción está genial. Me gusta mucho, y seguro que quedará genial con nuestras voces. Muerdo mi labio repasando los primeros versos de la canción en voz baja cuando unas suaves y frías manos tapan mis ojos haciendo que no vea nada.

- Búh - dice una voz aniñada y luego veo a Jamie delante de mí, con sus pantalones vaqueros anchos, su camiseta de tirantes blanca y una especie de chaleco hippie beige - ¿Qué haces para que te intentes arrancar el labio inferior? - ríe cuando lo dice y la tiendo el papel - ¿Qué es esto?
- La canción que Tay me ha pedido que cante con ella.
- ¿Tay Jardine? - asiento - Wow... A ver que la eche un vistazo... Pues es genial. ¿No la han grabado ya? - asiento - Ya decía yo que me sonaba de algo.
- Sé que es genial... - suspiro.
- ¿Y qué tiene de malo que sea genial, Alex? - se sienta en el sofá, en el cual yo estoy sentado en el respaldo, y cruza las piernas - Mejor que sea una buena canción a una mierdosa ¿no? - asiento - ¿Pero...?
- ¿Pero?
- Sí. Si no me respondes de inmediato con un "Sí, si es que me parece tal o cual" es porque siempre hay un pero. Y generalmente tus peros son malos.
- Que me la tengo que aprender para mañana y muchas veces canto las estrofas que no son mías, los versos que no me tocan y algunos hasta los cambio de lugar.
- Pero no te preocupes por eso - sonríe ampliamente - Te he visto componer Too Much en menos de dos horas y ¿me dices que no te puedes aprender la letra de una canción? - asiento y me da una colleja.
- Auch - me quejo y me toco la cabeza - ¿Eso a qué ha venido? ¿Quieres que olvide lo que llevo aprendido o qué?
- Para nada. Simplemente quiero que sepas que eres la persona más tonta del mundo.
- Oh gracias, gracias por tu apoyo "amiga" - recalco las comillas con mis dedos y ella sonríe de lado, levantándose y dejándome solo en el sofá - ¿A dónde vas?
- Espeeera, no seas impaciente...

Baja las escaleras que hay hacia la primera planta. Siempre me ha gustado concentrarme en la bohardilla y desde que instalé aquí mi "Cuartel General" es todavía mejor que antes. Un sofá, una televisión con la Play Station, un equipo de música bastante considerable y varios cojines, almohadas, mantas y tonterías varias desperdigadas. Lo único que le falta es una nevera... Y esperate que no la ponga en los próximos días.
De repente, veo como mi mejor amiga desde que vine a Estados Unidos sube con dos gorros, a cada cual más feo, boas enrolladas en su cuello, y diversos accesorios que la hacen parecer un payaso de metro sesenta.

- ¿Se puede saber qué haces? - me coloca un sombrero de vaquero dejándose ella uno de verano.
- Quitarte los nervios para que te puedas aprender antes la canción.
- ¿Qué? - me enreda una boa de color rosa por mi cuello, dejándola que cuelgue por los lados de mi cuerpo y ella se coloca unas gafas a lo John Lennon - Dios mío... A saber las pintas que tendremos.
- Eso es fácil - saca su móvil y nos hace una foto - Tadá - reímos al ver la foto - Y ahora....
- ¿Ahora qué?
- ¡Alexander William Gaskarth! Levántate de ese sillón, pon la base de la canción, coge el micro y cantas - me ordena casi a gritos y tan rápido que me cuesta pillarlo... Es Jamie... Qué se puede esperar de ella.
- No.
- ¿No?
- No.
- ¿Y por qué? - rebusco entre las cajas y la tiendo un micrófono a ella - Ah no. No pienso cantar. No, no y no.
- O cantas o no canto la canción y será tu culpa por haberme distraído - me mira mal y acepta el micrófono.
- Eres idiota - me vuelve a echar una mirada de esas que matarían a cualquiera y me dirijo al equipo de música donde tengo la base de la canción ya preparada y pulso el Play.


-I gotta say something I've been thinking about. I can't wait to lay around with you, and tell you all the secrets I've been keeping to myself... - comienzo a cantar temeroso de equivocarme.
- It's been awhile, since I've felt butterflies, do you feel the same way to? If every single second, could last much longer would you hold me? - canta sin siquiera mirar la letra de la canción. Siempre me ha gustado su voz. Mucho. Demasiado diría yo.
- And kiss me again, underneath the moonlight. You're more than a friend, oh, I knew it from the first sight yeah. Hold me feel my heart beat... Put your arms around me... - hago lo que dice la canción y veo como sonríe.
- And kiss me again.... And kiss me again... - Jamie termina de cantar el estribillo y me aparto levemente para ponerme delante suya y seguir cantando.
- I gotta say I wasn't expecting you, to come this way and fall into my arms - la sonrío mientras la canto - And now I know I can't deny this feeling any longer...
- I close my eyes, I can't stop thinking about you. Crack a smile I just can't lose. At a mile a minute my heart beats to the limit when I'm with you - me sonríe ampliamente y doy un paso juntándome más a ella.
- So, kiss me again, underneath the moonlight. You're more than a friend, oh, I knew it from the first sight yeah. Hold me feel my heart beat. Put your arms around me... And kiss me again - la doy la mano fuertemente.
- I can't let you go, can't let you float away.. - aprieto su mano.
- Cause that would be a mistake.
- I'm not ready to run...
- Can't let you go to waste... No. No. No. No - me aprieta la mano y la acerco todavía más a mí.
- And kiss me again, underneath the moonlight. You're more than a friend, oh, I knew it from the first sight yeah. Hold me feel my heart beat, Put your arms around me. Hold me feel my heart beat, and put your arms around me... - la acerco todavía más a mí, posando una de mis manos en su cintura - And kiss me again and again and again... Oh... Kiss me again...

Estamos apoyados frente a frente, con los ojos cerrados y mi respiración se mezcla con la suya. Mi mano sigue en su cintura y ella no la aparta... ¿Qué narices te pasa Alex?

- Bueno creo que... - Jamie se separa - Creo que te sabes bien la canción - sonríe y se quita el gorro y las gafas dejándolas en el sofá - Tengo que irme.
- ¿Te llevo? - se encoge de hombros y dejo la boa y el gorro en el mismo lugar que sus cosas.

Bajamos y tras coger las llaves de mi coche, subimos y pongo algo de música. La casa de Jamie no está muy lejos, y cuando digo eso me refiero a que en algo menos de tres canciones hemos llegado.

- Mañana cuando termines de grabar me avisas ¿vale? - asiento y deja un beso en mi mejilla, saliendo rápidamente del coche y me quedo mirando el volante.

Analicemos la situación. Jamie. Yo. Cantando juntos una canción con la cual he sentido cosas que creía que no iba a volver a sentir. Pero es Jamie... MI Jamie. Mi mejor amiga. Mi pequeña rebelde. Mi confidente. Mi psicóloga...¿Y por qué digo tantas veces MI cuando no es mía? Oh. A la mierda.

- ¡Espera un momento! - salgo del coche y cierro lo más rápido que puedo para colocarme delante suya.
- ¿Se me ha olvidado algo? ¿O me llevo algo tuyo? - sonríe como siempre lo ha hecho.
- En realidad es que se me ha olvidado algo - eleva una ceja cómicamente y la acerco a mí para besarla durante apenas unos segundos.
- Puag... - nos giramos y vemos a Michael, su hermano pequeño - No lo volveréis a hacer... ¿Verdad? - reímos.
- Entra adentro. Ahora mismo voy - dice ella mirando a su hermano y él me mira, me saluda con la mano y entra en la casa - Alex... ¿Qué ha sido eso?
- Un beso - río y ella sonríe - Lo siento si te ha molestado, de verdad que no quería molestarte o hacerte sentir mal y... - posa sus labios encima de los míos y lo tomo como un "Cállate ya capullo".
- And kiss me again and again and again... - dice entre besos y sonríe ampliamente.
- Y todas las veces que tú quieras - sonrío y vuelvo a besarla.


lunes, 22 de abril de 2013

Gli opposti si attraggono sempre.

Weeeeee *-* Paula aquí subiendo un capítulo con dedicatoria especial.. ¡A MI QUERIDA @Carmen_Happines! Que me ha pedido un OS y voilá! Aquí lo tienes. Espero que te guste y pues nada, si queréis hacer peticiones, o pedirme algún OS en especial para alguna persona, solo dejadme en un comentario una canción y un famoso y lo tendréis en cuanto que pueda! Besiness.

No quiero bajar al parque. No quiero. Me apetece quedarme en casa. Hay partido de fútbol. Uno de los importantes. Arsenal contra el Chelsea... Sé que mi Arsenal les va a pegar una paliza muy grande a esos Blues... Pero mi madre no me deja quedarme solo en casa. ¡No entiende que tengo 10 años y que soy mayor!

- Joshua, último aviso.
- Pero me llevo la pelota de fútbol - ella asiente y yo cojo mi pelota con una mano y la otra se la doy a ella.

Elissa sí que está contenta. A ella la gusta ir al parque, pero a mí no. Seguro que todos mis amigos se han quedado en sus casas para ver el partido, y yo tengo que ir al parque... A aburrirme.
Llegamos en unos cinco minutos. De mis amigos solo está Max, y tiene el mismo gesto en la cara que yo. Seguro que le han arrastrado hasta aquí. Corro hacia él y cuando me ve con la pelota sonríe y comenzamos a dar varios pases largos entre nosotros. En un futuro seré futbolista.
En uno de los pases "Estrella" de Max, aunque los míos son mucho mejores, la pelota sale disparada unos cuantos metros más lejos de mi posición. Miro mal a mi amigo y cuando voy a coger la pelota, otras dos manos la sostienen en alto para que la coja mejor.
Miro a la persona que tiene mi pelota... ¡Es una chica! ¡Con lo cursis que son las chicas! Con todas sus cosas rosas, sus muñecas y... Buagg. No me gustan las chicas. Y no me van a gustar jamás.

- ¿Es tuya? - pregunta y la miro a los ojos. Unos ojos marrones y una sonrisa es lo primero que veo. Su pelo está recogido con una diadema azul.
- Sí - le quito mi pelota bruscamente de las manos y ella me mira mal antes de darse la vuelta y marcharse.
- ¿Y esa chica? - me pregunta Max - A las chicas no las gusta jugar con las pelotas.
- Ya lo sé. Son tontas.

Seguimos jugando a la pelota hasta que a las ocho llega la hora de volver a casa. Me despido de Max y veo como la niña de antes también se va del parque. Será tonta.

*   *   *   *   *   *   *   *

- Creo que esta es la última caja Josh - dice Max poniéndola en el suelo y tirándose en mi cama - Joder... Es enorme tío. Aquí podríamos hasta ensayar.
- Ya bueno. Mi madre quería una casa más grande, no tan pequeña como la anterior.
- Siento que tuvieseis que vender la casa tío - miro a Dan y me encojo de hombros.

Sí. A mis 16 años mis padres se han divorciado y debe ser que todavía no soy lo suficientemente maduro como para entender las razones, ya que toda la explicación que me han dado es un "Tu padre y yo no sentimos lo mismo que antes, así que, hemos decidido alejarnos el uno del otro" Genial.

- Joder... ¡Cacho vistas que tienes cabrón! - dice Chris y Matt, Max y Dan se acercan rápidamente a la ventana que da al jardín.
- Las vistas son la casa de enfrente. Tampoco creo que sea nada del otro mundo.
- ¿Qué no? Ya me gustaría a mí tenerlas... - miro a Matt y veo que todos siguen mirando fijamente por la ventana.
- Está buena...
- No - Dan interrumpe a Max - Está, muy buena.
- ¿Quién? - me acerco rápidamente a la ventana y veo lo que mis amigos me han estado diciendo durante todo este rato.

Una chica está tumbada al sol en una tumbona en mitad de su jardín. Debe de tener nuestra edad o un año más pequeña, pero por ahí le andará.
La veo mover los labios y es cuando caigo en la cuenta del pequeño reproductor de música que tiene al su lado, junto a una lata de Coca-Cola. Lleva un bikini rojo y blanco a rayas, que no deja mucho a la imaginación.

- ¿Está o no está buena? - asiento ante las palabras de Chris y de repente escuchamos como se abre la puerta de mi habitación.
- Chicos, dice mamá que os portéis bien.
- ¿A dónde vais? - la pregunto a mi hermana.
- Vamos a presentarnos a la vecina de enfrente. Nuestra antigua vecina, la señora Collins y ella son familia lejana o algo así.
- ¡Vamos con vosotras! - decimos los cinco a la vez y mi hermana se nos queda mirando mal.
- ¿Qué estáis tramando?
- ¿Nosotros? Nada pequeña Elissa - Dan la revuelve el pelo a mi hermana y bajamos antes que ella.

- ¡Voy! - grita una voz femenina al otro lado de la puerta y volvemos a ver a la misma chica de antes, esta vez con una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones rojos que pegan con su bikini - Hola.
- Hola, somos los Franceschi - dice amablemente mi madre.
- Ah, sí, sí... Mi madre os estaba esperando, pasad y poneos cómodos. Ahora mismo la llamo - la chica nos deja pasar y nos indica donde está el salón. Cuando sale, su mirada se cruza con la mía y vuelvo a tener 10 años, a estar en el parque con mi pelota y a reír como antes.
- ¿Estás bien tío? - Max me mira preocupado y yo asiento rápidamente a la vez que una señora entra por la puerta.
- Hola. Yo soy Caroline Piatto - dice y se saluda con mi madre - Mi prima me dijo que vendríais pronto - sonríe amablemente.
- Sí, hemos terminado antes de lo previsto la mudanza - dice mi madre.
- Mamá... Vanni dice que dónde le has dejado sus herramientas - dice la chica y su madre la mira.
- ¿Ya te has presentado Carmen? - la chica asiente - Están debajo de su armario.
- De acuerdo - La chica se marcha.
- Es mi hija, Carmen. Vanni es su hermano mayor, se llama Giovanni.
- Qué nombres más... - comienza mi hermana y la interrumpo rápidamente.
- Italianos - digo y Elissa me mira mal.
- Somos italianos - la mujer ríe - Aunque ninguna familia italiana que yo conozca tiene tantos hijos como vosotros - ríe y reímos todos.
- No, esos de ahí no son mis hijos - mi madre señala a mis amigos - Son los amigos de mi hijo. Han montado un grupo de música.
- ¿Enserio? - nosotros asentimos - ¡Carmen! ¡Giovanni! ¡Vieni ora che ci sono ragazzi che amano la musica come te! - dice la mujer tan rápidamente que no sé ni lo que dice.
Mamma, mi sono occupato di fissaggio moto - dice una voz masculina y lo único que entiendo es moto y Mamá.
Vieni , per favore. - Por favor. Eso sí lo he pillado.
I merda nell'host. - por el tono que ha empleado, debe ser un "Me cago en..." algo.
- Esa boca hermanito - dice Carmen apareciendo por la puerta y se sienta en el sofá de enfrente de mi hermana - Así que a alguien le gusta la música.
- ¿Qué? - dice el chico con un pronunciado acento italiano y aparece con toda la cara sudando, una camiseta blanca llena de aceite de motor y secándose las manos en una toalla blanca - Hola.
- Hola... - saluda rápidamente mi hermana.
- A estos chicos les gusta la música, como a vosotros.
- Ya, eso ya nos hemos enterado - dicen ambos a la vez y ríen.
- Han formado un grupo.
- ¿De verdad? - dice el chico y nosotros asentimos - Subid un momento.
Non sarà possibile ottenere loro nella mia stanza? - Carmen le mira mal y él sonríe antes de subir corriendo por las escaleras - Come si toccano la mia chitarra murit Vanni. ¡Murit! 
- Ha dicho que no toquéis su guitarra o matará a su hermano - nos traduce su madre y seguimos a la pareja de hermanos.

Nos pasamos toda la tarde con ellos. Giovanni es un chico majo. Nos ha dejado tocar su batería y me ha dejado su piano. Es genial. Tiene un piano en su habitación. Demasiado es si mi madre me deja poner la Play en la mía. Carmen, no se ha separado de su guitarra. Debe de ser muy especial para ella.
Veo como la deja encima de la cama y está a punto de caerse cuando la rescato.

- ¿Es tuya? - digo ofreciéndosela.
- Sí - me la quita de las manos y comienza a ponerse blanca - ¡Te conozco! ¡Te conozco!
- Pues claro que le conoces, igual que a todos - se burla Dan mientras él y Vanni hablan de las diferentes baterías que existen - Tú me quitaste tu pelota cuando éramos pequeños.
- ¿Ella es la niña tonta? - dice Max y ella le fulmina con la mirada.
- ¿Tonta? ¿Tonta? - cierra los puños y me mira - Ingannare, perché qui non sono capelli sciocco farti idiota. Avete intenzione di insultare tua madre, sei giù a parlare con la mia perché come ho nuovamente chiamata che sciocco uccidere sarebbe capito? - dice acercándose más a mí con cada palabra que dice. Qué guapa que es, y de cerca todavía más.
- ¿Capito? - digo sin entender ninguna de todas las palabras que me ha dicho y miro a su hermano mientras ella se vuelve a sentar en su silla.
- Ha dicho que te matará como la vuelvas a llamar tonta - me traduce su hermano y ella asiente sonriente.
- ¡Josh, chicos, nos vamos! - chilla Elissa desde abajo y nosotros nos levantamos.
- ¿Quedamos mañana para ir a conocer los alrededores? - le digo a Vanni cuando nos despedimos en la puerta y él sonríe ampliamente.
- Pues claro. No me puedo perder como alguien chincha a mi querida hermanita - ella me mira ofendida y tras despedirse con un sonoro "Adiós, encantada" sube de nuevo las escaleras, y mis ojos no pueden evitar ir hacia ese short rojo que lleva.
- Adiós, adiós - se despide mi madre y mi hermana saluda con la mano.

 *   *   *   *   5 años más tarde *   *   *   *   *

- ¿Algún día me enseñarás italiano? - digo tumbado en el césped de un parque cercano a nuestras casas con Carmen tumbada a mi lado.
- ¿Qué quieres saber? - sigue mirando al cielo.
- Pues no sé... Algo. A ver si entiendo lo que dices.
- Voy a pensar algo... Tu sei il ragazzo più stupido che abbia mai incontrato. 
- Stupido. Eso es tonto. Me lo has dicho tantas veces que ya se me ha quedado - la chica ríe y hace una pompa con su chicle - ¿Qué me has dicho?
- Que eres el chico más tonto que he conocido.
- Oh vamos Carmen - digo y río - ¿No me puedes decir algo más bonito?
- ¿Más bonito? - asiento - ¿Cómo qué? - ella se gira para quedar de lado y mirarme.
- Pues un... - me aclaro la garganta - Josh, eres el chico más maravilloso, inteligente, guapo y con talento que he conocido.
- ¿Quieres que mienta? - asiento - Josh, sei il ragazzo più meraviglioso, bello e intelligente e di talento che abbia mai incontrato.
- En italiano queda todo más romántico - digo y ella me sonríe.
- Eso es porque no sabes francés - dice y se vuelve tumbar.
- Voy a intentar formar yo una frase.
- ¿Enserio? - ríe a carcajada limpia y la miro mal - Josh... No se te da bien el italiano. Es imposible que te salgan más de dos palabras juntas.
- Por probar...
- Veamos, veamos - dice y se sienta. La imito y me vuelvo a aclarar la garganta. A ver si me acuerdo de como me lo dijo Vanni.
Carmen, tu sei la ragazza perfetta per me e io ti amo... vuoi essere la mia ragazza?
- Tú... A mí... ¿Me quieres? - dice en inglés para que yo la entienda y asiento ampliamente - Y quieres que sea tu...
- Novia. Sí... ¿Qué dices?
Madre del bell'amore. Beh, ovviamente sì! Sapete quanto tempo state aspettando questo? Lo sai? Non lo sai. Come andare a sapere!

Y se tira encima mía, posando sus labios encima de los míos. Eso creo que es un sí. Sonrío ampliamente y coloco mis manos en su cintura.

- ¿Me has dicho algo ofensivo? - ella niega.
- No sabes cuanto tiempo llevo esperando esto - dice y vuelvo a besarla.
- ¿Desde cuándo?
- Desde el primer concierto que disteis. Cantaste Always Attract con tu hermana y fue... Mucho.
- Cuando quieras hacemos una versión en italiano - río y vuelvo a besarla.

viernes, 19 de abril de 2013

If you were a movie this would be your soundtrack.

(Si queréis inspiraros más y todas esas cosas. Poned esto cuando comencéis a leer.  https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LSTOzeK3Wbs  Sé que la última canción no tiene nada que ver con la historia, but... YOLO! )

- Vamos ya Kellin - escucho de nuevo su risa y veo como se enreda sus brazos alrededor de mi cuello mientras que andamos - Mírame. Mírame. Mírame. Mírame - repite una y otra vez y yo sigo mordiéndome los labios por dentro para no estallar en carcajadas. Me hace una gracia cuando se pone así.
- ¿Qué? - digo con un tono de voz neutral y me giro para mirarla. Pone pucheros y me mira con esa traviesa mirada que tanto la caracteriza.
- ¿Me perdonas? No te quería manchar la camiseta con helado. Lo prometo - ladea un poco la cabeza y sonríe ampliamente.
- ¿De verdad? - asiente cual niña pequeña y yo sonrío - Está bien... Pero solamente porque eres tú. Que sino, te hago comprarme otra camiseta. Que aquí en Los Angeles están muy caras.
- Anda ya - abraza mi cintura y paso un brazo por encima de sus hombros - No creo que fueses capaz de hacerme pagarte una camiseta por una pequeña mancha que se puede ir con un lavado.
- ¿Qué no? - la miro y niega con la cabeza - La acabas de liar Noah - la cojo en brazos y me dirijo con ella a la playa.
- ¡Kellin suéltame! ¡Suéltame o vamos los dos al agua! - engancha sus piernas sobre mi cintura y sus brazos alrededor de mi cuello - Te juro que vamos los dos. Y ambos sabemos como se te queda el pelo cuando no te lo secas o te lo planchas.
- ¿Me estás amenazando señorita? Creo que estás en desventaja.
- No creo - comienza a darme besos en el cuello - ¿A que no estoy en desventaja? - me susurra en el oído y no puedo evitar sonreír.
- Me están entrando unos calores... - el agua ya toca mis pies - Creo que necesito una ducha.
- Pues el hotel está muy cerca. Y allí tienes secador - ríe de nuevo.
- Creo que prefiero el agua del mar eh. Fíjate tú - los bajos de mi pantalón por la rodilla comienzan a mojarse y veo como Noah se agarra más fuerte a mi cuello.
- Kellin... Suél. Ta. Me.
- Como quieras - la suelto y ella sigue enganchada a mí cual koala - ¿Pero no querías que te soltase? Pues suéltame tú a mí.
- No.
- Pues al agua.

Me sumerjo con ella aún enganchada a mi cuerpo y salgo a los pocos segundos sin ella. Cuando salgo veo como se echa el pelo hacia atrás y me mira con mala cara, aunque sé que está reprimiendo una sonrisa.

- Te odio - me salpica un poco de agua y nado hacia ella.
- Me quieres. Que es muy distinto y bien lo sabes - me acerco a donde está y me hace una ahogadilla - Pero serás...
- Eso te pasa por meterme en el agua - sonríe y la hundo dos segundos en el agua - ¡Eh! Eso no vale.
- Claro... Tú a mí sí pero yo a ti no ¿verdad? - asiente sonriente y vuelve a hundirse en el agua, comenzando a nadar hacia la orilla, pero veo sus intenciones y la cojo del pie para que no se escape.
- Kellin... - dice cuando sale y nos ve tan sumamente juntos.

Coloco su mojado y castaño pelo detrás de su oreja, dejándome ver toda su cara. Sus preciosos ojos, su sonrisa de niña, su nariz la cual arruga cómicamente... Y no puedo evitar acercarme y besarla. Lentamente, notando el salado de sus labios en los míos. La acerco a mí comenzando a nadar para no hundirnos y sus manos se colocan en mi cuello rápidamente.

- Otro verano más que me besas en la playa - dice cuando nos separamos.
- ¿Ah si? Ni siquiera me acordaba - me mira y me pega una colleja - ¡Pues claro que me acuerdo idiota!
- Ya claro... Eso lo dices ahora - comienza a nadar hacia la orilla y la persigo rápidamente.
- Noah Callahan, fue el primer beso que te di. Y fue en esta misma playa, algo más cercano a ese muelle de allí. Estaban todos nuestros amigos y decidiste meterte en el agua sola porque nadie se quería meter contigo, así que, para gastarte una broma fui detrás tuya. Te encontré buceando y cuando saliste estabas tan pegada a mí que no me pude contener y te besé - digo rápidamente y ella se me queda mirando con una sonrisa.
- ¡Pues entonces no me digas que no te acuerdas! - sonríe y se lanza a mis brazos - Algún día de estos te mataré por gastarme tanta broma seguida. ¿Lo sabes?
- Lo sepo - me saca la lengua y se escurre la camiseta, los shorts y el pelo - ¿Nos vamos al hotel?
- Claro. Que el pelo se me encrespa - río y la cojo de la mano, saliendo los dos empapados de aquella playa.

Y cuando llegamos al hotel, la doy un beso. Un beso que trae consigo otro más. Y otro. Otro. Otro más. Alguna caricia que se une. Mis manos quitándola su camiseta. Ella quitándome la mía. Y más besos. Más caricias. Un colchón en el que aterrizamos todavía empapados. Nuestras risas. Una mirada. Otra sonrisa. Otro beso. Y algo que sabemos que recordaremos durante el resto de nuestras vidas ya que sé que estaremos siempre juntos. Sus manos en mi pecho. Las mías en sus muslos. Su nombre y el mío que se escapan sin querer con nuestras respiraciones. Unos últimos besos y caricias, suspiros y deseos y un último "Te quiero" que escucho salir de sus labios.

- ¿Te acuerdas de lo que te dije tras ese beso? - digo abrazándola por detrás en la pequeña terraza que tenemos en la habitación y ella sonríe mientras asiente - Que el único para siempre que necesitaba era el tuyo. Que estuvieses a mi lado, todo el tiempo que quisieras y que necesitases y que...
- Sabías que las cosas no iban a ser siempre perfectas pero que jurarías que siempre fuesen bien entre nosotros - se gira para mirarme - Me acuerdo perfectamente.
- Pues ten en cuenta esas palabras. Porque las sigo pensando. Y nunca me arrepentiré de ellas - acaricio su mejilla - Gracias por cumplir esa promesa.
- No... Gracias a ti por este año tan increíble.
- Sé que no he sido el mejor novio del mundo y que podría hacerlo mejor pero... - coloca un dedo encima de mis labios y la miro a los ojos.
- Prométeme que estarás siempre a mi lado y me harás la chica más feliz del universo.
- Lo prometo - sonrío antes de volver a besarla.

*   *   *   *   *   *   * 

- ¡Vete a la mierda Kellin! - me grita desde el baño mientras comienza a recoger sus cosas tan rápidamente que hasta me asombra.
- ¿Pero se puede saber de qué cojones estabas hablando Noah? ¿Quién te ha dicho semejante estupidez sobre mí? ¿Eh? ¿Qué he hecho yo para que desconfíes de mí de tal manera?
- ¿Qué qué me has hecho? - aparece por la puerta con todo el rímel bajándola por la cara con cada lágrima que sale de sus ojos - ¡Me acabo de enterar de que te acostaste con tu ex mientras que yo estaba en mi época de exámenes! ¿Te parece poco ese motivo? - me lanza algo de su bolsa de aseo. Supongo que será algún lápiz de ojos o el rímel o incluso el cepillo de dientes - ¡Me parece flipante que lo hicieses y que encima ahora tengas la cara de decirme que no es así!
- ¿Pero quién te ha metido esa estúpida idea en la cabeza? ¿Quién?
- ¡Os he visto como tonteábais Kellin! ¡Os he visto a ti y a Maggie! - me señala mientras veo como más lágrimas acuden a sus ojos - Y no me digas que ayer cuando me dijiste que te ibas a dar una vuelta solo porque te ibas de compras fuiste a eso.
- ¿Me estabas espiando? - digo cuando escucho sus palabras y noto como el enfado crece en mí - ¿Me estabas espiando Noah? ¿No te he dado motivos suficientes para que confíes en mí que me tienes que seguir a todo sitio al que voy?
- No Kellin. No pensaba seguirte hasta que miles de paparazzi que comentan al instante en las redes sociales pongan "Kellin Quinn y Margaret O'Neil ¿de nuevo juntos?" y adjunten una foto. Así que, salí a ver si era verdad o no. ¿Y sabes qué es lo que más me sorprendió? ¡Qué fuese verdad Kellin!
- ¡Pero que no estamos juntos! ¿No te entra eso en el cerebro o qué? ¡Tan lista que eres para unas cosas y lo idiota que puedes llegar a ser cuando algo se te mete entre ceja y ceja! 
- ¿Y qué si me preocupa que me pase lo mismo que todas las veces anteriores? ¿Tan malo es que me preocupe por no volver a sufrir?
- ¡Es que yo no soy ninguno de todos esos cabrones que te han hecho sufrir anteriormente! ¡Aunque tal vez la que tienes el problema seas tú y no yo!

Me mira y sin decir ninguna palabra saca su maleta de debajo de la cama y comienza a meter rápidamente toda su ropa y sus cosas. 

- Noah... - saco las prendas que ella va metiendo - Noah mírame... - continuamos sacando y metiendo cosas en su maleta a la vez como dos idiotas - ¡Noah!
- ¡No me mires Kellin! ¡Ni se te ocurra mirarme a la cara tras lo que has dicho! - me mira directamente a los ojos y puedo ver el odio y la ira en ellos. Además de algo que juré que iba a evitar en todo momento... Dolor. Mucho dolor.
- Noah por favor... Sabes que cuando me enfado digo cosas que no pienso y... He sido un completo idiota, y lo sé. He sido un cabrón pero por favor... Mírame un momento - termina de meter sus cosas en la maleta y la cierra rápidamente, levantándose del suelo y dirigiéndose a la mesilla que tenemos para recoger su bolso.
- Adiós Kellin.
- No te vayas. No por favor Noah... Por favor... - se dirige hacia la puerta y me interpongo en su camino - Noah por favor... No me hagas esto. Por favor te lo suplico. No te vayas.
- Dime que no te acostaste con ella y me quedaré. Dímelo y te juro que me quedaré. Desharé las maletas y me quedaré contigo - dice con los ojos cerrados y respirando lentamente.
- Noah... No me acosté con ella.
- Y ahora mírame a los ojos y repite eso.
- Noah - comienzo y la miro a los ojos. No. No quiero mirar directamente a todo ese dolor que he causado. Pero si miento, ella lo notará. Y si digo la verdad se marchará por esa puerta - No me... - agacho la cabeza - acosté con ella...
- Lo hiciste Kellin... Lo hiciste... - escucho como su voz se quiebra y ahora sí que la miro a los ojos. Más lágrimas que amenazan con salir - No me vuelvas a llamar. No me vuelvas a hablar... Adiós Kellin Quinn.

Abre la puerta y sale rápidamente de ella, arrastrando su maleta y cuando cierra escucho como sale llorando sin que yo pueda hacer nada.
¿Cómo cojones ha podido pasar esto? Ese día estaba borracho como una cuba. No me acuerdo de nada de lo que hice después del cuarto cubata que me pusieron en la mano. De lo único que me acuerdo es de despertarme al día siguiente en la cama con Maggie. Pero no. Nunca podría haber engañado a Noah, aunque Maggie me dijese que sí que lo había hecho, y los chicos también.
Le pego tal puñetazo a la pared que creo que la voy a romper y continúo haciéndolo hasta que algo rojo comienza a salir de mis nudillos. 
Me siento en el suelo de la habitación, con la cabeza pegada a la pared y la cabeza entre las manos.
La has cagado Kellin... La has cagado pero bien. Y gracias a esa tontería acabas de perder a la mejor chica que sabes que ibas a conseguir.

*   *   *   *   *   *   *   *   *  *

Cumpleaños de Jess. La novia de Gabe nos ha invitado a todos a una mega fiesta que ha decidido hacer por su 21 cumpleaños. Y es que la mayoría de edad se tiene que celebrar a lo grande o sino, no se celebra.
La música suena tan alto por todo el local que tenemos que pegar gritos para que nos escuchemos los unos a los otros.

- ¡Voy a por una copa! - le digo a Justin.
- ¡De acuerdo! - me alejo de mis amigos dirección a la barra.

No he visto a Jess salvo dos segundos, y creo que me iré sin haberla visto más que esos dos segundos. El camarero me mira, le digo lo que quiero y me apoyo en la barra con la cabeza entre las manos.

- Four Roses con Coca-Cola, tres hielos y...
- Dos rodajas de limón - termino la frase y miro a mi derecha. Allí está de nuevo. Obviamente que iba a estar aquí ¡Es la mejor amiga de Jess! ¿En qué estabas pensando Kellin? ¡Di algo idiota! - Hola.
- Hola - gira de nuevo la cabeza hacia la barra y espera a que el camarero la sirva su copa.
- ¿Qué tal estás? - digo rápidamente y ella sin mirarme se encoge de hombros - Me alegro.
- ¿Tú? - me mira y repito el mismo gesto que ella - Me alegro.
- Gracias... Gabe me dijo que habías conseguido una beca. Enhorabuena.
- Sí... Gracias.
- De nada. Sabía que la conseguirías. Siempre has conseguido lo que querías.
-  Ya bueno... Me alegro de verte Kellin - dice cogiendo su bebida y girándose.
- Yo también Noah...

Y se marcha entre la gente. La veo llegar de nuevo con las chicas y le doy un trago a mi copa mientras que dos chicas que no conozco de nada me miran y luego vuelven a meterse en la conversación con las chicas.
Noah, Noah, Noah... ¿Por qué no te podías haber puesto más fea, gorda o yo que sé qué? ¿Por qué? No. Tienes que estar muchísimo más guapa que antes, con el pelo mucho más ondulado y claro que cuando me dejaste en Los Angeles y el moreno de tu piel hace que mis ojos no se despeguen de tus preciosas piernas. Definitivo... Me estoy volviendo loco. Si ya de por sí no he parado de pensar ni un segundo en ella... Ahora mucho menos.
Comienza a sonar una canción bastante pegadiza y las chicas comienzan a bailar. Veo a Justin atravesar la marabunta de gente que nos separaba y me coge del brazo, señala al centro de la pista y me arrastra hacia allí. No Justin. ¿Por qué me llevas ahí? ¿Por qué?
Gabe baila con Jess, Jesse con una de las amigas desconocidas de Jess y Noah, Jack lo hace con su chica, Ashley, y Justin se pone a bailar con Noah... La otra chica que está sola me mira, mira a sus amigas, las cuales están riendo y disfrutando de ese baile y me coge de la mano, comenzando a bailar conmigo.
Nunca se me ha dado bien el baile. Es de esas cosas que te enseñan de pequeño para las bodas, bautizos y tal vez algún otro evento especial, y que olvidas con 16 años porque te das cuenta de que es algo inútil y que no sirve para nada.
Y mi mirada se cruza con la de Noah. Niega con la cabeza sonriente y sigue bailando con Justin. No puedo evitar soltar una pequeña carcajada. Y menos cuando en diversos empujones que comienza a dar la gente, hace que me separe de la desconocida con la que estoy bailando y me encuentre dando vueltas solo entre muchas más personas que no conozco.
La sala da vueltas. Todo mi mundo da vueltas a una velocidad tan rápida que creo que voy a acabar potando en el suelo, alguien se resbalará, caerá al suelo y ¡BAM! todo el mundo al suelo, empapados en mi vómito.
Diviso a Jess y Gabe cuando ya veo solamente doble, el siguiente al que consigo enfocar es Jesse... Se está pegando el lote del siglo con la chica esa. Es mona. Para qué vamos a engañarnos. Luego Jack y Ashley y por último Justin... No consigo ver ni a Noah ni a la chica con la que estaba bailando hace apenas diez segundos.  Esto es demasiado raro.
Y de repente...

- ¡Kellin! - veo a Noah estampándose contra mí - Lo siento. No te había visto.
- No tienes que pedir perdón por nada. Yo sigo dando vueltas - ríe y me encanta volver a escuchar su risa conmigo. Aunque no sé si se ríe de lo que he dicho o de mí - ¿Bailas?

No espero su respuesta. La cojo la mano y comienzo a bailar con ella. No se ha separado, así que eso creo que es un punto a mi favor. ¡Mini-Punto y Punto para Kellin! Aplausos, aplausos.
Vuelvo a sentir su suave pelo sobre mi cuello cuando gira la cabeza. Mis manos en su cintura y sus brazos. Su risa cuando la piso sin querer. Esa mirada de complicidad que creía que habíamos perdido. Sus "Mirada al frente Kellin. No a los pies" cuando miro mis desgastadas Vans. Y en una vuelta que da, tiro algo más fuerte de ella de lo que debería, haciendo que se quede total y completamente pegada a mí. Cara a cara. Su castaño pelo cubriéndola parte de la cara, su respiración, al igual que la mía, agitada. No sé si es por el baile o por la situación.

- Te quiero Noah... - digo en un tono que sería normal.
- ¿Qué? No te he escuchado con la música - dice casi a gritos y cojo todo el aire que cabe en mis pulmones y creo que algo más. Estoy dispuesto a soltarlo. Me da igual su reacción. Al menos estaré contento conmigo mismo.
- Te quiero Noah - repito casi a gritos cuando la canción se acaba y todo el mundo se gira para mirarme - Y lo siento mucho. No puedo vivir sin ti.


*   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *    *

- ¡Vamos a ese puesto de ahí! Por favor. Por favor. Por favooooor - Jess mira a Gabe poniéndole ojitos y todos reímos cuando vemos la cara de horror y fastidio de nuestro amigo.
- ¿Tú no quieres ir a ver cursilerías con las chicas? - paso un brazo por encima de los brazos de Noah y ella me pega un leve puñetazo en la tripa - ¡Eh! Te la devolveré. Ya verás como te la devolveré.

Esperamos a que vengan las chicas de mirar varios puestos en los que se compran muchas pulseras, anillos y tonterías varias que luego enseñan como si fuesen grandes obras de arte.
La verdad que nunca había pensado que pasar el día en la feria del pueblo de Jack iba a ser tan divertido. Hemos desayunado en mitad del campo, unas tostadas con mantequilla y mermelada a prueba de moscas y bichos varios y después nos hemos venido a la feria. Llevamos todo el día paseando y la verdad que me lo estoy pasando muy bien.

- ¡Damas y caballeros! - un feriante pega tal grito a nuestro lado que Justin pega un grito en respuesta y no podemos evitar comenzar a reír - Aquí está la atracción que todos deseabais. Si lo que queréis es vengaros... ¡Esta es vuestra atracción! - miro a Noah y después al feriante - Por solo tres dólares tenéis la oportunidad de tirar a quien vosotros queráis al foso de agua - se aparta y vemos un pequeño tanque con las paredes transparentes, lleno de agua. Una silla encima suya lo corona y a su lado, una gran diana con el centro de un rojo intenso - ¿Algún voluntario?
- Yo - digo y Noah me mira de inmediato.
- Muy bien caballero - me separo de la chica tras lanzarla un beso y me acerco al hombre - ¿Cómo te llamas?
- Kellin.
- Encantado Kellin, yo soy Fred - me estrecha la mano - ¿A quién deseas tirar al agua?
- A esa preciosa señorita - señalo a Noah y ella me mira con una traviesa mirada.
- Venga aquí señorita - Fred la estrecha la mano y ella se acerca - ¿Su nombre?
- Noah.
- Muy bien Noah... ¿Me haría el favor de sacar todo objeto de valor y no sumergible que lleve encima? - ella le da el móvil, cámara y cartera a Jess y se rebusca en los bolsillos del short que lleva - ¿Lista?
- Claro - ella sonríe y él la ayuda a subir por una pequeña escalera.
- Ahora, manténgase sentada en la silla - me mira - Tienes tres intentos por tres dólares para lanzar a esa preciosa chica al agua.. ¿Aceptas?
- Creo que vas a necesitar más bolas Kellin - dice Justin y le miro con odio.
- Al menos diez o veinte más - le apoya Noah y miro a Fred.
- Acepto - le doy el dinero a Fred sonriente.

Me coloco a unos quince pasos de la diana y veo a Noah encima de esa silla moviendo cómicamente los pies y las manos mientras que Jesse lo graba todo. Me concentro en darle al punto rojo. Cojo una de las bolas amarillas que me han dejado y... Fallo. Por qué poquito.

- Ya dije que ibas a necesitar más Kellin - me hace burla desde encima de la silla. Se va a cagar.

Cojo la segunda y vuelvo a fallar. Esto no es serio. Pero nada de nada. Cojo la última bola amarilla y cierro los ojos. Cojo aire y lo expulso lentamente y abro los ojos antes de tirar. Fuera de nuevo.

- ¡Já! Te lo dije - se burla desde encima de la silla y escucho las risas de los chicos detrás mía. Se va a enterar de quién es Kellin Quinn.
- Vamos, que te ayudo a bajar... - me acerco cabizbajo hacia la diana y ¡PAM! aprieto con la mano la pequeña diana roja, haciendo que Noah se caiga al tanque.
- La venganza se sirve en plato frío - se burla el feriante y vemos como bastante gente quiere probar lo de las bolitas - Muchas gracias por hacer de voluntario - nos sonríe mientras saca a Noah del agua.
- ¿Fresquita? - me pega un abrazo que moja mi camiseta, mi pelo y parte de mis pantalones - Te odio Noah.
- Ya claro... Eso es lo que te gustaría pensar - se escurre el pelo encima de mi camiseta y comienza a andar con los chicos.

El resto de la tarde se basa en Coches de Choque, la atracción de las Sillas y una pequeña "Cueva de la Bruja" pero que más que miedo da risa.
Compramos manzanas de caramelo, perritos calientes, algodón de azúcar que acaba haciendo de bigote de todos nosotros y nos hacemos muchísimas fotos. Estos son los momentos que quiero recordar. Los buenos. Los que me hacen ser feliz y que las personas que más quiero lo estén también.

- ¿Quieres? - miro a Noah. Está ofreciéndome de su algodón de azúcar, mientras que una tira de él cuelga por sus boca, ya que se la está comiendo poco a poco.
- Claro... - cojo con la mano el pequeño trozo que cuelga y lo pongo en mis labios, comenzando a comérmelo y notando como me voy juntando con ella.
- Yo soy la dama y tú el vagabundo ¿no? - dice mientras seguimos juntándonos.
- Qué chistosa - dos centímetros más que acorto rápidamente y rozo sus labios con los míos. Están pegajosos y dulces. Todo culpa del caramelo y el azúcar.

Rodeo su cintura con mis manos y ella lo hace con mi cuello. Sigue teniendo el pelo parcialmente mojado, pero no me importa. Ahora mismo solo me quiero centrar en sus labios, en su sonrisa cuando la muerdo levemente el labio y en esa carcajada que suelta cuando subo levemente su camiseta para acariciarla la espalda. Simplemente, ella y yo. Noah y Kellin... Así es como tendría que ser siempre.

*   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *

- ¿Qué haces levantado a estas horas? - miro hacia la puerta del pequeño chalet en el que vivo y veo a Noah, cubierta por una bata de color azul celeste,  en el marco de la puerta, mirándome con una tierna sonrisa.
- No podía dormir - digo y ella se acerca a mi - Ven, siéntate - la hago un pequeño hueco a mi lado y se tumba, apoyando su cabeza en mi pecho y comienzo a balancearnos levemente en la hamaca en la que estoy tumbado.
- ¿En qué estabas pensando para no poder dormir? Porque siempre que no puedes dormir es porque estás pensando en algo importante. Unas veces en letras de canciones, otras en a saber qué... Y como no veo ni papel ni bolígrafo aquí, supongo que será la segunda opción - sonríe mientras que me mira y comienzo a acariciarla el brazo.
- Son tonterías mías... No te preocupes - sonrío para que no se preocupe aunque a Noah no se la puede mentir. Tiene esa mirada que sabe lo que te pasa en cualquier momento con simplemente una mirada.
- Kellin... Sabes que puedes contármelo ¿verdad? - asiento - ¿Lo vas a hacer? - me encojo de hombros.
- Estaba pensando en cuanto han cambiado las cosas en estos años...
- Pero eso ya lo has pensado muchas veces - se gira para ponerse de lado y la miro.
- Ya pero... Hace unos pocos años no se me conocía mundialmente, ni era perseguido a todas partes a las que iba, ni había sacado dos discos y medio, ni había dado un concierto y...Nunca pensé que todo eso me podía pasar a mí. ¡A mí!
- ¿Y por qué no? Le puede pasar a mucha gente. Eres un afortunado de la vida - sonríe y se acurruca más contra mí.
- Ya lo sé, pero se me sigue haciendo raro... Además... ¿Sabes qué?
- No lo debería de decir pero... - suelta una pequeña risa - ¿Qué?
- Que lo mejor que me ha pasado es haberte conocido gracias a todo lo que he nombrado anteriormente. Y que todavía estés a mi lado... Se me hace todavía más raro que lo anterior - me giro para poder mirarla directamente a los ojos - ¿Te acuerdas de aquel concierto en el que te conocí?
- Como para no acordarse... Me manchaste mi camiseta de Blink 182 de café. El cual sigue sin salir tras miles de lavados - comienza a reír y la miro mal - No seas idiota... Pues claro que me acuerdo.
- Siempre agradeceré el tener que haber ido a comprar ese café para Justin. Y eso que sólo fue hace tres años...
- Lo sé. Era uno de vuestros primeros conciertos y yo solo iba para acompañar a Jess... Quien diría en ese momento, que ambas acabaríamos saliendo con alguno de la banda, eh - vuelve a reír y la doy un leve toquecito en la nariz - Además... Me alegro de haberla acompañado.
- Y yo de haberte tirado ese café - la doy un pequeño beso en los labios - Sabes a café.

Comenzamos los dos a reír y vuelvo a tumbarme, con ella encima mía.

- Hacía mucho tiempo que no estábamos así... - dice mirando a las estrellas - ¿Lo sabes?
- Lo sé... Es que entre las giras, los eventos públicos, el componer el nuevo disco y todo, no suelo estar mucho por aquí - asiente - Pero te prometo que eso va a cambiar.
- ¿Ah si? - asiento - ¿Y qué vas a hacer?
- ¡Dejar al resto que también hagan algo! Así el curro con el nuevo CD estará repartido entre todos, y no sólo con Justin y yo. Será un nuevo CD que lo habremos hecho entre todos, así podré tener más tiempo para una chica preciosa, que cocina maravillosamente y que sé que me quiere y por eso me va a mimar y a engordar con sus magníficas y deliciosas tartas... ¿A que sí?
- Pues no conozco a esa chica. Si la veo algún día la digo que te haga un pastel de chocolate ¿de acuerdo?
- O un bizcocho. Ambos me gustan. Además... Así me da una escusa para hacer ejercicio...
- ¿Vas a ir al gimnasio? - me mira extrañada.
- No esa clase de ejercicio...
- ¡Pues cuando quieras puedes  limpiar el sótano! Que está que da pena... - dice y la miro mal - Kellin, eres idiota.
- ¿Entonces crees que a esa chica la gustará ese plan? Que luego puedo hacer ejercicio con ella... Yo no me quejo.
- No sé, no sé... Tal vez ella también esté ocupada con su trabajo y diversas tareas... ¿No crees?
- Sí. También puede ser. Pero siempre se puede buscar un rato para ambos... Y para sus pasteles.
- ¡Sólo me quieres por los pasteles! - dice y se levanta un poco para mirarme, haciendo que la hamaca se tambalee seriamente - Qué bonito Kellin... ¡Pues ahora te las haces tú!
- Nooooo - digo desesperado - Si yo te quiero por muchas más cosas que esas.
- ¿Ah si?
- Sí - la tumbo y coloco mis manos en su cintura - Porque eres una de las mejores chicas que he conocido en toda mi vida, eres alegre, divertida y siempre sabes sacar lo mejor de todas las personas que conoces, aunque sean las que peor nos caen a todo el mundo. No te importa lo que piensen los demás sobre ti y siempre haces lo que crees correcto con buena voluntad, cosa que hoy en día poca gente hace... Aunque sí... Lo de las tartas da un plus.
- ¿Mañana hacemos una? - asiento y mi estómago ruge a la vez que noto una pequeña patada en mi tripa.
- ¿Lo has notado?
- ¿Qué si lo he notado? Soy yo la que lleva un pequeño futbolista dentro - ríe y acaricio su tripa de ya seis meses.
- Pequeño Nathan... Tu madre te va a engordar a base de tartas. Aunque de momento... Sigue siendo solamente mía.
- ¿Ah si?
- Sí... Desde ahora y para siempre - vuelvo a besarla lentamente y el pequeño futbolista da otra pequeña patada.

Noah y Nathan... Nathan y Noah es todo lo que necesito y lo que necesitaré durante el resto de mi vida. Y es que son ellos los únicos que sé que siempre estarán a mi lado, porque sí... Su para siempre es el único que necesito.




martes, 19 de febrero de 2013

All My Heart

- Vamos Al... - Justin me pone ojitos - Porfita, ven al concierto de esta noche.
- Pero si ya he ido a muchos.
- Del primer disco. Y este es el primero que hacemos de este nuevo CD que hemos sacado - pone morritos y comienza a moverse de un lado al otro - Porfa... ¡Ya verás la sorpresa que se va a llevar Kellin!
- Justin...
- Alice... - me replica y sonríe - Por favor. Y no te vuelvo a pedir nada en mi vida. Jamás.
- ¿Jamás? - enarco una ceja y el chico traga antes de asentir - De acuerdo. Iré. ¿A qué hora y dónde?
- Pasará Mery a buscarte dentro de una hora, hora y media- me guiña un ojo y se despide de mí con un beso en la frente - Me voy que he dicho que iba a ir a casa a por unos cables. Luego nos vemos.
- De acuerdo - sonrío y cierro la puerta de mi casa.

Se acabaron los planes de ir al cine y a cenar con las compañeras del trabajo. Mi móvil comienza a vibrar y lo saco rápidamente del bolsillo. Hay tres mensajes. Uno es de Jane y otro de Belinda, cancelan nuestra cita de esta tarde. Mejor. Así no las tengo que dar explicaciones. Otro es de Kellin.

"Te echo de menos. Los chicos me intentan violar. ¡VEN A SALVARME! Por cierto...Te quiero"

Sonrío y voy a mi habitación. Todavía me quedan dos horas para que vengan a buscarme, pero quiero darme tranquilamente una ducha y vestirme en mi casa y no en el coche de Mery como hago últimamente siempre que salimos.
Preparo uno de esos baños relajantes que todos los del grupo me han copiado vilmente y tras hacerme un moño alto para no mojarme el pelo, me meto dentro. Le doy al mando de los altavoces y comienza a sonar Green Day y su increíble disco... Dookie. Tal vez mi favorito de ellos.


- ¡Vamos Alice! - grita Mery desde fuera y salgo con el vaquero negro que me he puesto sin abrochar y con las Converse gris en mi mano derecha mientras que cierro con la izquierda - Si llegamos tarde es por tu culpa...
- Lo siento, lo siento. Me he dormido estando en la bañera - digo metiéndome dentro del coche y ella arranca antes de que yo me haya puesto el cinturón.
- ¿Estás emocionada? - la miro sin entender nada - Por el concierto. Van a presentar el CD al mundo.
- Creo que hemos escuchado casi todas las canciones, por no decir todas - reímos y termino de vestirme mientras ella conduce, llegando en algo menos de veinte minutos a nuestro destino.

Todo el local está a oscuras. Sólo hay un foco, y me está iluminando toda la cara cuando entramos. De no escuchar nada, pasamos a un sonoro ¡FELICIDADES! que hace que mis oídos comiencen a pitar y veo, cuando se dignan a encender las luces, a mi hermana y su novio, mi madre, mis tíos y mis primos, mis amigas del trabajo, mis antiguos compañeros de clase, la familia de Kellin, algunos de los amigos que él y yo tenemos en común, a los chicos y a Kellin, sonriente a más no poder.

- Pero si mi cumpleaños fue la semana pasada - río y Justin pasa su brazo por encima de mis hombros.
- Pero como estábamos con los preparativos del nuevo CD no pudimos estar aquí, así que, a tu chico se le ocurrió esta idea y además, os enseñamos el nuevo disco - ríe y me guiña un ojo.
- Dos pájaros de un tiro ¿verdad? - miro a Kellin y él sonríe ampliamente - Así que me echabas de menos eh...
- Y lo sigo haciendo - coloca sus manos en mi cintura, atrayéndome hacia él y sonríe apoyando su frente en la mía - Felicidades de nuevo.
- Gracias... - sonrío y deja un leve beso en mis labios antes de apartarse - ¡Eh! ¿A dónde vas?
- Nuestras fans nos esperan - ríe y sonríe de lado, subiéndose a un pequeño escenario que hay a dos mesas de distancia de la que estamos Mery, mi hermana, las chicas y yo.

Tocan varias canciones. Son buenos. Realmente buenos. Mery y yo lo supimos desde el primer momento que les escuchamos, y aunque muchas veces nos digan que solamente les decimos eso porque estamos con ellos siempre, saben que tenemos razón. Ojalá se hagan mundialmente famosos y cumplan su sueño de ser músicos. Ojalá lo logren.

- Y ahora... - Kellin coge el micro y lo coloca de nuevo en su sitio - tocaremos una canción que escribí hace bastante y que reescribí hará dos meses. Por favor, quien se identifique con ella al final, quiero que levante la mano ¿de acuerdo? - alguno de los presentes asienten, otros silban y otros gritan "Kellin guapo" cosa que nos hace reír, sobretodo sabiendo que es algún familiar suyo

Y comienza a sonar una leve melodía, todos están sentados en varias banquetas altas. Y cuando Kellin comienza a cantar, me mira, sonríe y vuelve a mirarme. "Summer we spent, one could never forget" frase que me hace recordar el día que le conocí, a él y a los chicos.

Flashback

- ¡Mierda! - miro hacia el cielo, el cual se ha puesto negro en menos de dos minutos y ha comenzado a soltar una de las típicas tormentas de verano a las que estamos acostumbrados.

Me coloco la capucha de la sudadera que me ha dado por llevar últimamente y comienzo a correr para llegar lo antes posible a la casa de mis tíos, con los cuales me estoy quedando en este verano ya que mi madre y mi hermana están preparando nuestra nueva casa en Orlando.
Atravieso el parque Shelley con tan mala pata que piso un charco de barro, me resbalo, cierro los ojos y cuando los abro siento que estoy sobre algo blandito. Un chico con el pelo negro, o eso parece a causa de la lluvia, y unos ojos preciosos me sostiene con una gran sonrisa instalada en su cara.

- ¿Estás bien? - asiento y me incorpora un poco - Ten cuidado. El parque es peligroso cuando llueve.
- Gracias. No soy de aquí, así que no lo sabía - sonrío - Me tengo que ir. Gracias de nuevo.
- ¡Eh! - me giro y veo que me está mirando - Está lloviendo mucho... ¿Por qué no vienes a tomar algo con nosotros? - miro un poco más lejos y veo a dos chicos más - Hay un bar cercano y la verdad que no quiero llegar empapado - suelta una leve carcajada y sonrío.
- De acuerdo - sonrío y voy a su lado - Soy Alice.
- Kellin. Encantado - me estrecha una mano y yo le devuelvo el saludo.
- Lo mismo digo.

Llegamos a un bar cercano, me quito la sudadera para no calarme entera y acabar con un resfriado poco común en verano y que me jodería todas las vacaciones y me siento junto a Kellin, un chico llamado Justin, otro del cual no recuerdo su nombre muy bien y de una chica que se han encontrado en el bar llamada Mery. Son todos muy simpáticos. Tenemos varios gustos en común y por lo que parece, están intentando formar un grupo de música. Y así pasamos la tarde, entre cervezas, partidas al futbolín y al billar, risas y alguna anécdota que yo cuento sobre mí y ellos sobre como se conocieron.

- Chicos, yo creo que tengo que irme. Mis tíos estarán preocupados por mí - sonrío y tras dejar un billete que cubre mis gastos me levanto de la mesa - Encantada de conoceros. Sois todos muy majos - ellos sonríen.
- ¡Nos vemos otro día Al! - me grita Justin y Mery le pega una colleja. Veo que Kellin se levanta y me acompaña hasta la puerta. Salimos fuera y veo que ha dejado de llover. A lo lejos se ve un gran arcoiris.
- ¿Nos volveremos a ver? - me dice sonriente.
- Supongo que sí - sonrío de lado - Este es un pueblo muy pequeño, por lo que he podido ver - reímos y él saca un papel del bolsillo.
- ¿Te importaría apuntarme tu teléfono? Por si algún día me aburro y quiero echarte la revancha al futbolín. No por nada más - se revuelve el pelo colocándose el flequillo que lleva y apunto mi teléfono rápidamente en la hoja.
- Te volveré a ganar - digo tendiéndole el papel y comenzando a andar camino a casa de mis tíos.

Fin Flashback

Tras ese día, nos vimos cientos de veces. Casi todo el verano estuvimos juntos. Él, los chicos, Mery y yo. Todos haciéndonos compañía mutua cuando nos aburríamos, haciendo estupideces o simplemente tumbados en mitad del parque para tomar el Sol.
"You always make me feel okay" le miro cuando canta esa parte y sonrío ampliamente, al igual que él.

Flasback

Estamos todos tumbados alrededor de una pequeña fogata que hemos encendido en mitad del campo. Vamos a pasar aquí la noche y mañana volvemos al pueblo. Todos duermen, salvo yo, que estoy mirando todas y cada una de las estrellas que desde aquí se ven y que luego en la ciudad no se ven. Me fascina esta vista.

- Alice... ¿Te puedo preguntar una cosa? - miro a Kellin. Está tumbado en el saco de mi lado derecho. Creía que estaba dormido.
- Claro - sonrío y me giro para mirarle bien, sin tener una futura contusión en el cuello o algo por el estilo. Veo como se acerca más a mí, supongo que para no molestar al resto al tener que hablar a gritos, porque es de la única forma en la que este chico sabe hablar, y en un pestañeo, noto sus labios encima de los míos. Un simple roce y se separa de mí, dejándome con los ojos tan abiertos que creo que ni el búho más grande los podría imitar.
- ¿Crees que hago lo correcto?
- Estoy segura... Es correcto - sonrío y él me devuelve su amplia sonrisa en mitad de la noche, volviendo a posar sus labios encima de los míos. Esta vez no es un solo roce. Y hace que deje de centrarme en las estrellas y las constelaciones para centrarme en él.

Fin Flashback

"Just patiently waiting for a love like you and me... You still have all of my. You still have all of my... You still have all of my heart"

Termina de cantar y toda la sala estalla en aplausos. Nadie levanta la mano. Excepto yo. Seré la única estúpida con la mano levantada mientras que las lágrimas corren por sus mejillas a tal velocidad que no puede apartarlas.

- Alice... Sube aquí - Kellin me mira y hago lo que él dice. Justin me da un abrazo, Jesse me sonríe y Jack y Gabe me guiñan un ojo - Exactamente. You still have all of my heart... Y por eso... - Kellin baja del taburete quedándose de pie delante mía - ¿Te casarías conmigo?

Estallan los murmullos. Los comentarios de sorpresa y alguno que otro de "Se veía venir". Veo como Kellin no saca un anillo cualquiera. Saca un anillo de plástico que encontré un día en el parque Shelley y se lo regalé porque a ambos nos gustaba mucho, pero él no tenía ninguno y yo tenía dos en mis manos.
Lo coloca levemente en el dedo anular de mi mano derecha y se me queda mirando.

- ¡Pues claro que sí! - me lanzo a sus brazos y me coge rápidamente, da dos vueltas conmigo en sus brazos y cuando para me mira, me aparta un mechón de flequillo que me tapa parte de la vista y sonríe antes de besarme.



- Tienes todo mi corazón... Ahora y siempre - dice apartándome el leve velo que me han estado colocando durante hora y media y me mira sonriente.
- Y tú el mío Kellin - sonrío y me besa levemente, haciendo que toda la gente que está sentada en el jardín de mi antigua casa en Orlando estalle en aplausos.




sábado, 2 de febrero de 2013

Gone Too Soon

Recorro con mis manos todas y cada una de las miles de fotos que tengo con ella. Odiaba tanto el formato digital, que conservó su vieja Polaroid para inmortalizar los momentos más importantes de su vida. La daba igual gastarse cinco dólares en cada carrete, y ahora me doy cuenta de que todo ese gasto valió la pena.
Me siento en el sofá con cuidado de no molestar a la pequeña de cabellos dorados y ojos marrones, que tanto se me asemeja a ella, y que está durmiendo plácidamente con una manta por encima suya.
Cojo una foto al azar y la miro.
Era preciosa.
¡Qué cojones! Es preciosa y perfecta.

Flashback

-¿Quieres hacer la foto de una maldita vez Pierre? - pone los brazos en jarras y me saca la lengua a la vez que yo pulso el disparador.
- Muy favorecida, sí señor - agito la foto para que se vea y comenzamos a reír.
- Muy guapa Emm - Jeff ríe y la revuelve el pelo.
- No vuelvo a ir de picnic con vosotros - se cruza de brazos cómicamente y pone una mueca de enfado muy graciosa y que tanto me gusta.
- ¿Conmigo tampoco? - la abrazo por la espalda y coloco mi cabeza en su hombro.
- No. Contigo tampoco - hace un puchero y dejo un beso en su cuello, otro en su mejilla y me la quedo mirando sonriente - Bueno vale... Tú vienes. Aunque sigo enfadada con todos vosotros.
- Claro... Eso es para que no escuchemos como fabricáis bebés. No nos mientas Emma. No quieres que vengamos por eso - David la mira mal y ella le saca la lengua, momento que aprovecho para dejar un nuevo beso en sus labios.
- ¿Nosotros fabricamos bebés? - ella niega la cabeza y veo como todos se sientan en aquel acantilado, así que hago lo mismo, dejándola sentada entre mis piernas y con la cabeza apoyada en mi hombro.
- Esto es precioso... - susurra y sonríe. La miro y no puedo evitar sonreír cuando un flash salta y veo a Seb secándose una lágrima imaginaria.
- Sois muy cuquis - dice mi amigo y me tiende la foto.

Fin Flashback

Y es esa misma foto la que estoy mirando ahora mismo con una sonrisa idiota en mis labios. Cojo otra.
Nos veo a ambos bailando. Yo con un traje de pingüino que no me volveré a poner jamás y ella con un precioso vestido blanco. En la parte de atrás de la foto se puede leer un "Pierre y Emma. 28 de Junio de 2010. Siempre" escrito con su redondeada letra.
Lo gracioso de la foto no es que fuese nuestro primer baile como marido y mujer, no, es que estábamos bailando Everything I Do (I do it for you) de Bryan Adams, la canción con la que la conocí en aquella pequeña tienda de discos de Nueva York.
Dejo con cuidado la foto y se cae una al suelo en la que Emma aparece debajo de un edredón blanco y solo sobresalen sus ojos, su nariz y el comienzo de una sonrisa.

Flashback

- ¡No me hagas fotos cuando me acabo de despertar, Pierre! - grita mirándome - ¡Dámela ahora mismo!
- ¿Y si no quiero? - se gira poniéndose encima mía y estiro los brazos hacia atrás para que no la coja.
- Maldito bastardo... ¡Dámela! - comienza a reptar encima mía para llegar hasta la foto y decido hacerla cosquillas, acto que consigue que apoye todo su peso encima mía y comience a reír sin pausa.
- ¿Me dejas quedarme la foto? - pregunto poniéndola ojitos.
- No - dice entre carcajadas - Pierre... Para... Para - veo como unas cuantas lágrimas salen de sus ojos y continúo.
- Anda porfi, que me la guardo y nadie la ve. Porfi, porfi, pooooooorfi - paro de hacerla cosquillas y me mira mientras recupera el aliento.
- De acuerdo... - me mira estando todavía encima mía y cuando ha recuperado un ritmo de respiración normal me mira a los ojos - Pierre...
- Sí, yo también te quie...
- Estoy embarazada - me interrumpe y me la quedo mirando con los ojos como platos - Pierre, respira.
- Lo hago, lo hago... - cojo aire y lo expulso rápidamente - ¿Estás... Segura? - asiente - ¿De verdad de la buena?
- Lo comprobé la semana pasada con Jackie - la novia de David - ¿Qué te parece? - está asustada por mi reacción. Lo sé. La conozco demasiado bien.
- ¿Qué me va a parecer? - sonrío ampliamente - ¡Voy a ser padre!

La abrazo fuertemente y ella ríe antes de posar mis labios encima de los suyos.

Fin Flashback

Una pequeña y leve tos me aparta de mis recuerdos durante unos pocos segundos. Lo que tardo en coger a la niña en mis brazos, subirla a su cama, dejar un beso en su mejilla y dejarla que duerma en condiciones.
Me acuerdo del día que nació Sophie. No dejé de llorar y sonreír en todo el día. Parecía un gilipollas, riendo mientras que lloraba y abrazaba a Emma.
La primera vez que cogí a Sophie en brazos, que creía que se me iba a caer al suelo y se me iba a romper.
Las primeras palabras de la niña y los primeros pasos que dio de la mano de Emma y mía.

Flashback

- ¿Qué te pasa? - veo como Emma cierra los ojos y se agarra al marco de la puerta.
- Un leve mareo. Me he levantado demasiado rápido. No pasa nada - sonríe restándole importancia al asunto.
- Emm - me levanto y me pongo delante suya mirándola directamente a los ojos - Llevas así desde que nació Sophie, y eso fue hace más de dos años... ¿Qué te pasa?

Sus ojos se humedecen rápidamente. Creo que nunca la había visto así. Cae al suelo entre lágrimas y me agacho rápidamente junto a ella. La rodeo con mis brazos para que sepa que estoy a su lado, protegiéndola mientras que la abrazo fuertemente.

- Pierre... Me estoy muriendo - dice mirándome a los ojos y en un susurro.
- ¿Qué? - mi voz es incluso más débil que la suya. Noto como todo mi mundo se viene abajo, se destruye en apenas unas milésimas de segundo - No... No puede ser...
- Tengo cáncer... Me lo comunicó el médico la semana pasada...
- Pero eso se puede curar - una leve esperanza se instala en mí y acuno su cara entre mis manos - Con mucho tratamiento, y sé que es doloroso, pero se puede curar - Esto no puede estar pasando. Mi Emma. No puede ser.
- Es terminal... Me han dado un año como mucho.

Agacho la cabeza pestañeando rápidamente para aguantar las lágrimas que se van formando en mis ojos. Tengo que ser fuerte. Por mí. Por ella. Por Sophie.

- Pierre... Mírame... - sube mi cara para que la mire a los ojos, esos preciosos ojos que van perdiendo su brillo poco a poco - Te quiero, y siempre, siempre lo haré. Pero tienes que prometerme que serás fuerte por Sophie. Ella te necesitará.
- No puedes irte... No puedes dejarme solo...
- Siempre tendrás una parte de mí contigo... Además... - sonríe de lado - Todavía me queda un año. No pienso morirme sin verte sonreír una vez más, cacho de idiota. Y tampoco sin haber disfrutado el tiempo que me queda contigo y con la niña.

Sonrío levemente y ella me devuelve una amplia sonrisa. Es Emma. MI Emma. Y siempre lo será.
Deja un leve beso en mis labios y me sonríe de nuevo, solo como ella sabe, de esa forma que logra tranquilizarme y me hace saber cuanto la importo, cuanto soy para ella.

- Ven - me levanto del suelo y extiendo una mano - Vamos a aprovechar el tiempo que nos quede. Los tres juntos - cojo su cámara y la levanto del suelo de un leve tirón.
- Así es como quiero verte durante el resto de este año. ¿Me lo prometes? - asiento y deja un beso en mis labios antes de subir corriendo las escaleras.

Todavía no puedo asimilarlo. No puedo creer que no vaya a volver a verla cuando pase este año. ¿Y quién sabe si los médicos se han equivocado y la queda mucho menos? Pero todos esos pensamientos se me van al verla bajar con una adormilada Sophie que nos mira extrañada mientras se frota los ojos con sus pequeñas manitas.

Fin Flashback

Todos los sitios a los que fuimos, todas las risas que nos echamos y también las sonrisas, las fotos que ahora están encima de la mesa, las palabras dulces y de ánimo, y sobretodo Emma no dejan de pasarse por mi cabeza en pequeñas punzadas de dolor y de felicidad.
Ni tampoco la última vez que me sonrió.
Ambos, sentados en el porche de nuestra casa. Me mira, la miro y la susurro un "Te quiero" y ella un "Te amaré siempre. ¿Lo sabes?" Un asentimiento por mi parte. Un roce de nuestros labios. Su mano en mi mejilla, acariciándola. Yo que noto como su fuerza disminuye, sus latidos bajan y me deja, poco a poco, con una sonrisa en su rostro. Muy ella. Muy Emma. Un grito de mi parte y un eterno abrazo que sé que ella no me va a devolver porque ya no está conmigo.
No puedo evitar ponerme a llorar como lo hice en ese momento. La única diferencia es que ahora no está en mis brazos.

- Papi... - veo a Sophie delante mía y me seco las lágrimas rápidamente - No llores, papi - la niña me abraza rodeando mi cuello con sus delgados brazos.
- Lo siento si te he despertado - la niña niega con la cabeza y se sienta encima mía.
- ¿Estás viendo fotos de mami? - asiento y ella coge una en la que salimos los tres - Ella te quería mucho. No llores papi.
- A ti también te quería mucho, ¿lo sabes? - ella vuelve a asentir y me mira. Y sonrío porque Emma tenía razón. Siempre tendré una parte suya a mi lado. Sophie. Y esa mirada traviesa que la niña ha heredado de su madre.

Porque sé que no se ha ido del todo. Que está a mi lado, guiándome para que Sophie sea una niña adorable y perfecta, como ella. Para que no cometa ningún error. Para que sea el músico que siempre he querido, y el padre que desde hace poco quise ser.

"Like a shooting star, flyin' across the room. So fast, so far. You were gone too soon. 
You're part of me, and I'll never be the same here without you. You were gone too soon"