viernes, 19 de abril de 2013

If you were a movie this would be your soundtrack.

(Si queréis inspiraros más y todas esas cosas. Poned esto cuando comencéis a leer.  https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LSTOzeK3Wbs  Sé que la última canción no tiene nada que ver con la historia, but... YOLO! )

- Vamos ya Kellin - escucho de nuevo su risa y veo como se enreda sus brazos alrededor de mi cuello mientras que andamos - Mírame. Mírame. Mírame. Mírame - repite una y otra vez y yo sigo mordiéndome los labios por dentro para no estallar en carcajadas. Me hace una gracia cuando se pone así.
- ¿Qué? - digo con un tono de voz neutral y me giro para mirarla. Pone pucheros y me mira con esa traviesa mirada que tanto la caracteriza.
- ¿Me perdonas? No te quería manchar la camiseta con helado. Lo prometo - ladea un poco la cabeza y sonríe ampliamente.
- ¿De verdad? - asiente cual niña pequeña y yo sonrío - Está bien... Pero solamente porque eres tú. Que sino, te hago comprarme otra camiseta. Que aquí en Los Angeles están muy caras.
- Anda ya - abraza mi cintura y paso un brazo por encima de sus hombros - No creo que fueses capaz de hacerme pagarte una camiseta por una pequeña mancha que se puede ir con un lavado.
- ¿Qué no? - la miro y niega con la cabeza - La acabas de liar Noah - la cojo en brazos y me dirijo con ella a la playa.
- ¡Kellin suéltame! ¡Suéltame o vamos los dos al agua! - engancha sus piernas sobre mi cintura y sus brazos alrededor de mi cuello - Te juro que vamos los dos. Y ambos sabemos como se te queda el pelo cuando no te lo secas o te lo planchas.
- ¿Me estás amenazando señorita? Creo que estás en desventaja.
- No creo - comienza a darme besos en el cuello - ¿A que no estoy en desventaja? - me susurra en el oído y no puedo evitar sonreír.
- Me están entrando unos calores... - el agua ya toca mis pies - Creo que necesito una ducha.
- Pues el hotel está muy cerca. Y allí tienes secador - ríe de nuevo.
- Creo que prefiero el agua del mar eh. Fíjate tú - los bajos de mi pantalón por la rodilla comienzan a mojarse y veo como Noah se agarra más fuerte a mi cuello.
- Kellin... Suél. Ta. Me.
- Como quieras - la suelto y ella sigue enganchada a mí cual koala - ¿Pero no querías que te soltase? Pues suéltame tú a mí.
- No.
- Pues al agua.

Me sumerjo con ella aún enganchada a mi cuerpo y salgo a los pocos segundos sin ella. Cuando salgo veo como se echa el pelo hacia atrás y me mira con mala cara, aunque sé que está reprimiendo una sonrisa.

- Te odio - me salpica un poco de agua y nado hacia ella.
- Me quieres. Que es muy distinto y bien lo sabes - me acerco a donde está y me hace una ahogadilla - Pero serás...
- Eso te pasa por meterme en el agua - sonríe y la hundo dos segundos en el agua - ¡Eh! Eso no vale.
- Claro... Tú a mí sí pero yo a ti no ¿verdad? - asiente sonriente y vuelve a hundirse en el agua, comenzando a nadar hacia la orilla, pero veo sus intenciones y la cojo del pie para que no se escape.
- Kellin... - dice cuando sale y nos ve tan sumamente juntos.

Coloco su mojado y castaño pelo detrás de su oreja, dejándome ver toda su cara. Sus preciosos ojos, su sonrisa de niña, su nariz la cual arruga cómicamente... Y no puedo evitar acercarme y besarla. Lentamente, notando el salado de sus labios en los míos. La acerco a mí comenzando a nadar para no hundirnos y sus manos se colocan en mi cuello rápidamente.

- Otro verano más que me besas en la playa - dice cuando nos separamos.
- ¿Ah si? Ni siquiera me acordaba - me mira y me pega una colleja - ¡Pues claro que me acuerdo idiota!
- Ya claro... Eso lo dices ahora - comienza a nadar hacia la orilla y la persigo rápidamente.
- Noah Callahan, fue el primer beso que te di. Y fue en esta misma playa, algo más cercano a ese muelle de allí. Estaban todos nuestros amigos y decidiste meterte en el agua sola porque nadie se quería meter contigo, así que, para gastarte una broma fui detrás tuya. Te encontré buceando y cuando saliste estabas tan pegada a mí que no me pude contener y te besé - digo rápidamente y ella se me queda mirando con una sonrisa.
- ¡Pues entonces no me digas que no te acuerdas! - sonríe y se lanza a mis brazos - Algún día de estos te mataré por gastarme tanta broma seguida. ¿Lo sabes?
- Lo sepo - me saca la lengua y se escurre la camiseta, los shorts y el pelo - ¿Nos vamos al hotel?
- Claro. Que el pelo se me encrespa - río y la cojo de la mano, saliendo los dos empapados de aquella playa.

Y cuando llegamos al hotel, la doy un beso. Un beso que trae consigo otro más. Y otro. Otro. Otro más. Alguna caricia que se une. Mis manos quitándola su camiseta. Ella quitándome la mía. Y más besos. Más caricias. Un colchón en el que aterrizamos todavía empapados. Nuestras risas. Una mirada. Otra sonrisa. Otro beso. Y algo que sabemos que recordaremos durante el resto de nuestras vidas ya que sé que estaremos siempre juntos. Sus manos en mi pecho. Las mías en sus muslos. Su nombre y el mío que se escapan sin querer con nuestras respiraciones. Unos últimos besos y caricias, suspiros y deseos y un último "Te quiero" que escucho salir de sus labios.

- ¿Te acuerdas de lo que te dije tras ese beso? - digo abrazándola por detrás en la pequeña terraza que tenemos en la habitación y ella sonríe mientras asiente - Que el único para siempre que necesitaba era el tuyo. Que estuvieses a mi lado, todo el tiempo que quisieras y que necesitases y que...
- Sabías que las cosas no iban a ser siempre perfectas pero que jurarías que siempre fuesen bien entre nosotros - se gira para mirarme - Me acuerdo perfectamente.
- Pues ten en cuenta esas palabras. Porque las sigo pensando. Y nunca me arrepentiré de ellas - acaricio su mejilla - Gracias por cumplir esa promesa.
- No... Gracias a ti por este año tan increíble.
- Sé que no he sido el mejor novio del mundo y que podría hacerlo mejor pero... - coloca un dedo encima de mis labios y la miro a los ojos.
- Prométeme que estarás siempre a mi lado y me harás la chica más feliz del universo.
- Lo prometo - sonrío antes de volver a besarla.

*   *   *   *   *   *   * 

- ¡Vete a la mierda Kellin! - me grita desde el baño mientras comienza a recoger sus cosas tan rápidamente que hasta me asombra.
- ¿Pero se puede saber de qué cojones estabas hablando Noah? ¿Quién te ha dicho semejante estupidez sobre mí? ¿Eh? ¿Qué he hecho yo para que desconfíes de mí de tal manera?
- ¿Qué qué me has hecho? - aparece por la puerta con todo el rímel bajándola por la cara con cada lágrima que sale de sus ojos - ¡Me acabo de enterar de que te acostaste con tu ex mientras que yo estaba en mi época de exámenes! ¿Te parece poco ese motivo? - me lanza algo de su bolsa de aseo. Supongo que será algún lápiz de ojos o el rímel o incluso el cepillo de dientes - ¡Me parece flipante que lo hicieses y que encima ahora tengas la cara de decirme que no es así!
- ¿Pero quién te ha metido esa estúpida idea en la cabeza? ¿Quién?
- ¡Os he visto como tonteábais Kellin! ¡Os he visto a ti y a Maggie! - me señala mientras veo como más lágrimas acuden a sus ojos - Y no me digas que ayer cuando me dijiste que te ibas a dar una vuelta solo porque te ibas de compras fuiste a eso.
- ¿Me estabas espiando? - digo cuando escucho sus palabras y noto como el enfado crece en mí - ¿Me estabas espiando Noah? ¿No te he dado motivos suficientes para que confíes en mí que me tienes que seguir a todo sitio al que voy?
- No Kellin. No pensaba seguirte hasta que miles de paparazzi que comentan al instante en las redes sociales pongan "Kellin Quinn y Margaret O'Neil ¿de nuevo juntos?" y adjunten una foto. Así que, salí a ver si era verdad o no. ¿Y sabes qué es lo que más me sorprendió? ¡Qué fuese verdad Kellin!
- ¡Pero que no estamos juntos! ¿No te entra eso en el cerebro o qué? ¡Tan lista que eres para unas cosas y lo idiota que puedes llegar a ser cuando algo se te mete entre ceja y ceja! 
- ¿Y qué si me preocupa que me pase lo mismo que todas las veces anteriores? ¿Tan malo es que me preocupe por no volver a sufrir?
- ¡Es que yo no soy ninguno de todos esos cabrones que te han hecho sufrir anteriormente! ¡Aunque tal vez la que tienes el problema seas tú y no yo!

Me mira y sin decir ninguna palabra saca su maleta de debajo de la cama y comienza a meter rápidamente toda su ropa y sus cosas. 

- Noah... - saco las prendas que ella va metiendo - Noah mírame... - continuamos sacando y metiendo cosas en su maleta a la vez como dos idiotas - ¡Noah!
- ¡No me mires Kellin! ¡Ni se te ocurra mirarme a la cara tras lo que has dicho! - me mira directamente a los ojos y puedo ver el odio y la ira en ellos. Además de algo que juré que iba a evitar en todo momento... Dolor. Mucho dolor.
- Noah por favor... Sabes que cuando me enfado digo cosas que no pienso y... He sido un completo idiota, y lo sé. He sido un cabrón pero por favor... Mírame un momento - termina de meter sus cosas en la maleta y la cierra rápidamente, levantándose del suelo y dirigiéndose a la mesilla que tenemos para recoger su bolso.
- Adiós Kellin.
- No te vayas. No por favor Noah... Por favor... - se dirige hacia la puerta y me interpongo en su camino - Noah por favor... No me hagas esto. Por favor te lo suplico. No te vayas.
- Dime que no te acostaste con ella y me quedaré. Dímelo y te juro que me quedaré. Desharé las maletas y me quedaré contigo - dice con los ojos cerrados y respirando lentamente.
- Noah... No me acosté con ella.
- Y ahora mírame a los ojos y repite eso.
- Noah - comienzo y la miro a los ojos. No. No quiero mirar directamente a todo ese dolor que he causado. Pero si miento, ella lo notará. Y si digo la verdad se marchará por esa puerta - No me... - agacho la cabeza - acosté con ella...
- Lo hiciste Kellin... Lo hiciste... - escucho como su voz se quiebra y ahora sí que la miro a los ojos. Más lágrimas que amenazan con salir - No me vuelvas a llamar. No me vuelvas a hablar... Adiós Kellin Quinn.

Abre la puerta y sale rápidamente de ella, arrastrando su maleta y cuando cierra escucho como sale llorando sin que yo pueda hacer nada.
¿Cómo cojones ha podido pasar esto? Ese día estaba borracho como una cuba. No me acuerdo de nada de lo que hice después del cuarto cubata que me pusieron en la mano. De lo único que me acuerdo es de despertarme al día siguiente en la cama con Maggie. Pero no. Nunca podría haber engañado a Noah, aunque Maggie me dijese que sí que lo había hecho, y los chicos también.
Le pego tal puñetazo a la pared que creo que la voy a romper y continúo haciéndolo hasta que algo rojo comienza a salir de mis nudillos. 
Me siento en el suelo de la habitación, con la cabeza pegada a la pared y la cabeza entre las manos.
La has cagado Kellin... La has cagado pero bien. Y gracias a esa tontería acabas de perder a la mejor chica que sabes que ibas a conseguir.

*   *   *   *   *   *   *   *   *  *

Cumpleaños de Jess. La novia de Gabe nos ha invitado a todos a una mega fiesta que ha decidido hacer por su 21 cumpleaños. Y es que la mayoría de edad se tiene que celebrar a lo grande o sino, no se celebra.
La música suena tan alto por todo el local que tenemos que pegar gritos para que nos escuchemos los unos a los otros.

- ¡Voy a por una copa! - le digo a Justin.
- ¡De acuerdo! - me alejo de mis amigos dirección a la barra.

No he visto a Jess salvo dos segundos, y creo que me iré sin haberla visto más que esos dos segundos. El camarero me mira, le digo lo que quiero y me apoyo en la barra con la cabeza entre las manos.

- Four Roses con Coca-Cola, tres hielos y...
- Dos rodajas de limón - termino la frase y miro a mi derecha. Allí está de nuevo. Obviamente que iba a estar aquí ¡Es la mejor amiga de Jess! ¿En qué estabas pensando Kellin? ¡Di algo idiota! - Hola.
- Hola - gira de nuevo la cabeza hacia la barra y espera a que el camarero la sirva su copa.
- ¿Qué tal estás? - digo rápidamente y ella sin mirarme se encoge de hombros - Me alegro.
- ¿Tú? - me mira y repito el mismo gesto que ella - Me alegro.
- Gracias... Gabe me dijo que habías conseguido una beca. Enhorabuena.
- Sí... Gracias.
- De nada. Sabía que la conseguirías. Siempre has conseguido lo que querías.
-  Ya bueno... Me alegro de verte Kellin - dice cogiendo su bebida y girándose.
- Yo también Noah...

Y se marcha entre la gente. La veo llegar de nuevo con las chicas y le doy un trago a mi copa mientras que dos chicas que no conozco de nada me miran y luego vuelven a meterse en la conversación con las chicas.
Noah, Noah, Noah... ¿Por qué no te podías haber puesto más fea, gorda o yo que sé qué? ¿Por qué? No. Tienes que estar muchísimo más guapa que antes, con el pelo mucho más ondulado y claro que cuando me dejaste en Los Angeles y el moreno de tu piel hace que mis ojos no se despeguen de tus preciosas piernas. Definitivo... Me estoy volviendo loco. Si ya de por sí no he parado de pensar ni un segundo en ella... Ahora mucho menos.
Comienza a sonar una canción bastante pegadiza y las chicas comienzan a bailar. Veo a Justin atravesar la marabunta de gente que nos separaba y me coge del brazo, señala al centro de la pista y me arrastra hacia allí. No Justin. ¿Por qué me llevas ahí? ¿Por qué?
Gabe baila con Jess, Jesse con una de las amigas desconocidas de Jess y Noah, Jack lo hace con su chica, Ashley, y Justin se pone a bailar con Noah... La otra chica que está sola me mira, mira a sus amigas, las cuales están riendo y disfrutando de ese baile y me coge de la mano, comenzando a bailar conmigo.
Nunca se me ha dado bien el baile. Es de esas cosas que te enseñan de pequeño para las bodas, bautizos y tal vez algún otro evento especial, y que olvidas con 16 años porque te das cuenta de que es algo inútil y que no sirve para nada.
Y mi mirada se cruza con la de Noah. Niega con la cabeza sonriente y sigue bailando con Justin. No puedo evitar soltar una pequeña carcajada. Y menos cuando en diversos empujones que comienza a dar la gente, hace que me separe de la desconocida con la que estoy bailando y me encuentre dando vueltas solo entre muchas más personas que no conozco.
La sala da vueltas. Todo mi mundo da vueltas a una velocidad tan rápida que creo que voy a acabar potando en el suelo, alguien se resbalará, caerá al suelo y ¡BAM! todo el mundo al suelo, empapados en mi vómito.
Diviso a Jess y Gabe cuando ya veo solamente doble, el siguiente al que consigo enfocar es Jesse... Se está pegando el lote del siglo con la chica esa. Es mona. Para qué vamos a engañarnos. Luego Jack y Ashley y por último Justin... No consigo ver ni a Noah ni a la chica con la que estaba bailando hace apenas diez segundos.  Esto es demasiado raro.
Y de repente...

- ¡Kellin! - veo a Noah estampándose contra mí - Lo siento. No te había visto.
- No tienes que pedir perdón por nada. Yo sigo dando vueltas - ríe y me encanta volver a escuchar su risa conmigo. Aunque no sé si se ríe de lo que he dicho o de mí - ¿Bailas?

No espero su respuesta. La cojo la mano y comienzo a bailar con ella. No se ha separado, así que eso creo que es un punto a mi favor. ¡Mini-Punto y Punto para Kellin! Aplausos, aplausos.
Vuelvo a sentir su suave pelo sobre mi cuello cuando gira la cabeza. Mis manos en su cintura y sus brazos. Su risa cuando la piso sin querer. Esa mirada de complicidad que creía que habíamos perdido. Sus "Mirada al frente Kellin. No a los pies" cuando miro mis desgastadas Vans. Y en una vuelta que da, tiro algo más fuerte de ella de lo que debería, haciendo que se quede total y completamente pegada a mí. Cara a cara. Su castaño pelo cubriéndola parte de la cara, su respiración, al igual que la mía, agitada. No sé si es por el baile o por la situación.

- Te quiero Noah... - digo en un tono que sería normal.
- ¿Qué? No te he escuchado con la música - dice casi a gritos y cojo todo el aire que cabe en mis pulmones y creo que algo más. Estoy dispuesto a soltarlo. Me da igual su reacción. Al menos estaré contento conmigo mismo.
- Te quiero Noah - repito casi a gritos cuando la canción se acaba y todo el mundo se gira para mirarme - Y lo siento mucho. No puedo vivir sin ti.


*   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *    *

- ¡Vamos a ese puesto de ahí! Por favor. Por favor. Por favooooor - Jess mira a Gabe poniéndole ojitos y todos reímos cuando vemos la cara de horror y fastidio de nuestro amigo.
- ¿Tú no quieres ir a ver cursilerías con las chicas? - paso un brazo por encima de los brazos de Noah y ella me pega un leve puñetazo en la tripa - ¡Eh! Te la devolveré. Ya verás como te la devolveré.

Esperamos a que vengan las chicas de mirar varios puestos en los que se compran muchas pulseras, anillos y tonterías varias que luego enseñan como si fuesen grandes obras de arte.
La verdad que nunca había pensado que pasar el día en la feria del pueblo de Jack iba a ser tan divertido. Hemos desayunado en mitad del campo, unas tostadas con mantequilla y mermelada a prueba de moscas y bichos varios y después nos hemos venido a la feria. Llevamos todo el día paseando y la verdad que me lo estoy pasando muy bien.

- ¡Damas y caballeros! - un feriante pega tal grito a nuestro lado que Justin pega un grito en respuesta y no podemos evitar comenzar a reír - Aquí está la atracción que todos deseabais. Si lo que queréis es vengaros... ¡Esta es vuestra atracción! - miro a Noah y después al feriante - Por solo tres dólares tenéis la oportunidad de tirar a quien vosotros queráis al foso de agua - se aparta y vemos un pequeño tanque con las paredes transparentes, lleno de agua. Una silla encima suya lo corona y a su lado, una gran diana con el centro de un rojo intenso - ¿Algún voluntario?
- Yo - digo y Noah me mira de inmediato.
- Muy bien caballero - me separo de la chica tras lanzarla un beso y me acerco al hombre - ¿Cómo te llamas?
- Kellin.
- Encantado Kellin, yo soy Fred - me estrecha la mano - ¿A quién deseas tirar al agua?
- A esa preciosa señorita - señalo a Noah y ella me mira con una traviesa mirada.
- Venga aquí señorita - Fred la estrecha la mano y ella se acerca - ¿Su nombre?
- Noah.
- Muy bien Noah... ¿Me haría el favor de sacar todo objeto de valor y no sumergible que lleve encima? - ella le da el móvil, cámara y cartera a Jess y se rebusca en los bolsillos del short que lleva - ¿Lista?
- Claro - ella sonríe y él la ayuda a subir por una pequeña escalera.
- Ahora, manténgase sentada en la silla - me mira - Tienes tres intentos por tres dólares para lanzar a esa preciosa chica al agua.. ¿Aceptas?
- Creo que vas a necesitar más bolas Kellin - dice Justin y le miro con odio.
- Al menos diez o veinte más - le apoya Noah y miro a Fred.
- Acepto - le doy el dinero a Fred sonriente.

Me coloco a unos quince pasos de la diana y veo a Noah encima de esa silla moviendo cómicamente los pies y las manos mientras que Jesse lo graba todo. Me concentro en darle al punto rojo. Cojo una de las bolas amarillas que me han dejado y... Fallo. Por qué poquito.

- Ya dije que ibas a necesitar más Kellin - me hace burla desde encima de la silla. Se va a cagar.

Cojo la segunda y vuelvo a fallar. Esto no es serio. Pero nada de nada. Cojo la última bola amarilla y cierro los ojos. Cojo aire y lo expulso lentamente y abro los ojos antes de tirar. Fuera de nuevo.

- ¡Já! Te lo dije - se burla desde encima de la silla y escucho las risas de los chicos detrás mía. Se va a enterar de quién es Kellin Quinn.
- Vamos, que te ayudo a bajar... - me acerco cabizbajo hacia la diana y ¡PAM! aprieto con la mano la pequeña diana roja, haciendo que Noah se caiga al tanque.
- La venganza se sirve en plato frío - se burla el feriante y vemos como bastante gente quiere probar lo de las bolitas - Muchas gracias por hacer de voluntario - nos sonríe mientras saca a Noah del agua.
- ¿Fresquita? - me pega un abrazo que moja mi camiseta, mi pelo y parte de mis pantalones - Te odio Noah.
- Ya claro... Eso es lo que te gustaría pensar - se escurre el pelo encima de mi camiseta y comienza a andar con los chicos.

El resto de la tarde se basa en Coches de Choque, la atracción de las Sillas y una pequeña "Cueva de la Bruja" pero que más que miedo da risa.
Compramos manzanas de caramelo, perritos calientes, algodón de azúcar que acaba haciendo de bigote de todos nosotros y nos hacemos muchísimas fotos. Estos son los momentos que quiero recordar. Los buenos. Los que me hacen ser feliz y que las personas que más quiero lo estén también.

- ¿Quieres? - miro a Noah. Está ofreciéndome de su algodón de azúcar, mientras que una tira de él cuelga por sus boca, ya que se la está comiendo poco a poco.
- Claro... - cojo con la mano el pequeño trozo que cuelga y lo pongo en mis labios, comenzando a comérmelo y notando como me voy juntando con ella.
- Yo soy la dama y tú el vagabundo ¿no? - dice mientras seguimos juntándonos.
- Qué chistosa - dos centímetros más que acorto rápidamente y rozo sus labios con los míos. Están pegajosos y dulces. Todo culpa del caramelo y el azúcar.

Rodeo su cintura con mis manos y ella lo hace con mi cuello. Sigue teniendo el pelo parcialmente mojado, pero no me importa. Ahora mismo solo me quiero centrar en sus labios, en su sonrisa cuando la muerdo levemente el labio y en esa carcajada que suelta cuando subo levemente su camiseta para acariciarla la espalda. Simplemente, ella y yo. Noah y Kellin... Así es como tendría que ser siempre.

*   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *   *

- ¿Qué haces levantado a estas horas? - miro hacia la puerta del pequeño chalet en el que vivo y veo a Noah, cubierta por una bata de color azul celeste,  en el marco de la puerta, mirándome con una tierna sonrisa.
- No podía dormir - digo y ella se acerca a mi - Ven, siéntate - la hago un pequeño hueco a mi lado y se tumba, apoyando su cabeza en mi pecho y comienzo a balancearnos levemente en la hamaca en la que estoy tumbado.
- ¿En qué estabas pensando para no poder dormir? Porque siempre que no puedes dormir es porque estás pensando en algo importante. Unas veces en letras de canciones, otras en a saber qué... Y como no veo ni papel ni bolígrafo aquí, supongo que será la segunda opción - sonríe mientras que me mira y comienzo a acariciarla el brazo.
- Son tonterías mías... No te preocupes - sonrío para que no se preocupe aunque a Noah no se la puede mentir. Tiene esa mirada que sabe lo que te pasa en cualquier momento con simplemente una mirada.
- Kellin... Sabes que puedes contármelo ¿verdad? - asiento - ¿Lo vas a hacer? - me encojo de hombros.
- Estaba pensando en cuanto han cambiado las cosas en estos años...
- Pero eso ya lo has pensado muchas veces - se gira para ponerse de lado y la miro.
- Ya pero... Hace unos pocos años no se me conocía mundialmente, ni era perseguido a todas partes a las que iba, ni había sacado dos discos y medio, ni había dado un concierto y...Nunca pensé que todo eso me podía pasar a mí. ¡A mí!
- ¿Y por qué no? Le puede pasar a mucha gente. Eres un afortunado de la vida - sonríe y se acurruca más contra mí.
- Ya lo sé, pero se me sigue haciendo raro... Además... ¿Sabes qué?
- No lo debería de decir pero... - suelta una pequeña risa - ¿Qué?
- Que lo mejor que me ha pasado es haberte conocido gracias a todo lo que he nombrado anteriormente. Y que todavía estés a mi lado... Se me hace todavía más raro que lo anterior - me giro para poder mirarla directamente a los ojos - ¿Te acuerdas de aquel concierto en el que te conocí?
- Como para no acordarse... Me manchaste mi camiseta de Blink 182 de café. El cual sigue sin salir tras miles de lavados - comienza a reír y la miro mal - No seas idiota... Pues claro que me acuerdo.
- Siempre agradeceré el tener que haber ido a comprar ese café para Justin. Y eso que sólo fue hace tres años...
- Lo sé. Era uno de vuestros primeros conciertos y yo solo iba para acompañar a Jess... Quien diría en ese momento, que ambas acabaríamos saliendo con alguno de la banda, eh - vuelve a reír y la doy un leve toquecito en la nariz - Además... Me alegro de haberla acompañado.
- Y yo de haberte tirado ese café - la doy un pequeño beso en los labios - Sabes a café.

Comenzamos los dos a reír y vuelvo a tumbarme, con ella encima mía.

- Hacía mucho tiempo que no estábamos así... - dice mirando a las estrellas - ¿Lo sabes?
- Lo sé... Es que entre las giras, los eventos públicos, el componer el nuevo disco y todo, no suelo estar mucho por aquí - asiente - Pero te prometo que eso va a cambiar.
- ¿Ah si? - asiento - ¿Y qué vas a hacer?
- ¡Dejar al resto que también hagan algo! Así el curro con el nuevo CD estará repartido entre todos, y no sólo con Justin y yo. Será un nuevo CD que lo habremos hecho entre todos, así podré tener más tiempo para una chica preciosa, que cocina maravillosamente y que sé que me quiere y por eso me va a mimar y a engordar con sus magníficas y deliciosas tartas... ¿A que sí?
- Pues no conozco a esa chica. Si la veo algún día la digo que te haga un pastel de chocolate ¿de acuerdo?
- O un bizcocho. Ambos me gustan. Además... Así me da una escusa para hacer ejercicio...
- ¿Vas a ir al gimnasio? - me mira extrañada.
- No esa clase de ejercicio...
- ¡Pues cuando quieras puedes  limpiar el sótano! Que está que da pena... - dice y la miro mal - Kellin, eres idiota.
- ¿Entonces crees que a esa chica la gustará ese plan? Que luego puedo hacer ejercicio con ella... Yo no me quejo.
- No sé, no sé... Tal vez ella también esté ocupada con su trabajo y diversas tareas... ¿No crees?
- Sí. También puede ser. Pero siempre se puede buscar un rato para ambos... Y para sus pasteles.
- ¡Sólo me quieres por los pasteles! - dice y se levanta un poco para mirarme, haciendo que la hamaca se tambalee seriamente - Qué bonito Kellin... ¡Pues ahora te las haces tú!
- Nooooo - digo desesperado - Si yo te quiero por muchas más cosas que esas.
- ¿Ah si?
- Sí - la tumbo y coloco mis manos en su cintura - Porque eres una de las mejores chicas que he conocido en toda mi vida, eres alegre, divertida y siempre sabes sacar lo mejor de todas las personas que conoces, aunque sean las que peor nos caen a todo el mundo. No te importa lo que piensen los demás sobre ti y siempre haces lo que crees correcto con buena voluntad, cosa que hoy en día poca gente hace... Aunque sí... Lo de las tartas da un plus.
- ¿Mañana hacemos una? - asiento y mi estómago ruge a la vez que noto una pequeña patada en mi tripa.
- ¿Lo has notado?
- ¿Qué si lo he notado? Soy yo la que lleva un pequeño futbolista dentro - ríe y acaricio su tripa de ya seis meses.
- Pequeño Nathan... Tu madre te va a engordar a base de tartas. Aunque de momento... Sigue siendo solamente mía.
- ¿Ah si?
- Sí... Desde ahora y para siempre - vuelvo a besarla lentamente y el pequeño futbolista da otra pequeña patada.

Noah y Nathan... Nathan y Noah es todo lo que necesito y lo que necesitaré durante el resto de mi vida. Y es que son ellos los únicos que sé que siempre estarán a mi lado, porque sí... Su para siempre es el único que necesito.




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