No quiero bajar al parque. No quiero. Me apetece quedarme en casa. Hay partido de fútbol. Uno de los importantes. Arsenal contra el Chelsea... Sé que mi Arsenal les va a pegar una paliza muy grande a esos Blues... Pero mi madre no me deja quedarme solo en casa. ¡No entiende que tengo 10 años y que soy mayor!
- Joshua, último aviso.
- Pero me llevo la pelota de fútbol - ella asiente y yo cojo mi pelota con una mano y la otra se la doy a ella.
Elissa sí que está contenta. A ella la gusta ir al parque, pero a mí no. Seguro que todos mis amigos se han quedado en sus casas para ver el partido, y yo tengo que ir al parque... A aburrirme.
Llegamos en unos cinco minutos. De mis amigos solo está Max, y tiene el mismo gesto en la cara que yo. Seguro que le han arrastrado hasta aquí. Corro hacia él y cuando me ve con la pelota sonríe y comenzamos a dar varios pases largos entre nosotros. En un futuro seré futbolista.
En uno de los pases "Estrella" de Max, aunque los míos son mucho mejores, la pelota sale disparada unos cuantos metros más lejos de mi posición. Miro mal a mi amigo y cuando voy a coger la pelota, otras dos manos la sostienen en alto para que la coja mejor.
Miro a la persona que tiene mi pelota... ¡Es una chica! ¡Con lo cursis que son las chicas! Con todas sus cosas rosas, sus muñecas y... Buagg. No me gustan las chicas. Y no me van a gustar jamás.
- ¿Es tuya? - pregunta y la miro a los ojos. Unos ojos marrones y una sonrisa es lo primero que veo. Su pelo está recogido con una diadema azul.
- Sí - le quito mi pelota bruscamente de las manos y ella me mira mal antes de darse la vuelta y marcharse.
- ¿Y esa chica? - me pregunta Max - A las chicas no las gusta jugar con las pelotas.
- Ya lo sé. Son tontas.
Seguimos jugando a la pelota hasta que a las ocho llega la hora de volver a casa. Me despido de Max y veo como la niña de antes también se va del parque. Será tonta.
* * * * * * * *
- Creo que esta es la última caja Josh - dice Max poniéndola en el suelo y tirándose en mi cama - Joder... Es enorme tío. Aquí podríamos hasta ensayar.
- Ya bueno. Mi madre quería una casa más grande, no tan pequeña como la anterior.
- Siento que tuvieseis que vender la casa tío - miro a Dan y me encojo de hombros.
Sí. A mis 16 años mis padres se han divorciado y debe ser que todavía no soy lo suficientemente maduro como para entender las razones, ya que toda la explicación que me han dado es un "Tu padre y yo no sentimos lo mismo que antes, así que, hemos decidido alejarnos el uno del otro" Genial.
- Joder... ¡Cacho vistas que tienes cabrón! - dice Chris y Matt, Max y Dan se acercan rápidamente a la ventana que da al jardín.
- Las vistas son la casa de enfrente. Tampoco creo que sea nada del otro mundo.
- ¿Qué no? Ya me gustaría a mí tenerlas... - miro a Matt y veo que todos siguen mirando fijamente por la ventana.
- Está buena...
- No - Dan interrumpe a Max - Está, muy buena.
- ¿Quién? - me acerco rápidamente a la ventana y veo lo que mis amigos me han estado diciendo durante todo este rato.
Una chica está tumbada al sol en una tumbona en mitad de su jardín. Debe de tener nuestra edad o un año más pequeña, pero por ahí le andará.
La veo mover los labios y es cuando caigo en la cuenta del pequeño reproductor de música que tiene al su lado, junto a una lata de Coca-Cola. Lleva un bikini rojo y blanco a rayas, que no deja mucho a la imaginación.
- ¿Está o no está buena? - asiento ante las palabras de Chris y de repente escuchamos como se abre la puerta de mi habitación.
- Chicos, dice mamá que os portéis bien.
- ¿A dónde vais? - la pregunto a mi hermana.
- Vamos a presentarnos a la vecina de enfrente. Nuestra antigua vecina, la señora Collins y ella son familia lejana o algo así.
- ¡Vamos con vosotras! - decimos los cinco a la vez y mi hermana se nos queda mirando mal.
- ¿Qué estáis tramando?
- ¿Nosotros? Nada pequeña Elissa - Dan la revuelve el pelo a mi hermana y bajamos antes que ella.
- ¡Voy! - grita una voz femenina al otro lado de la puerta y volvemos a ver a la misma chica de antes, esta vez con una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones rojos que pegan con su bikini - Hola.
- Hola, somos los Franceschi - dice amablemente mi madre.
- Ah, sí, sí... Mi madre os estaba esperando, pasad y poneos cómodos. Ahora mismo la llamo - la chica nos deja pasar y nos indica donde está el salón. Cuando sale, su mirada se cruza con la mía y vuelvo a tener 10 años, a estar en el parque con mi pelota y a reír como antes.
- ¿Estás bien tío? - Max me mira preocupado y yo asiento rápidamente a la vez que una señora entra por la puerta.
- Hola. Yo soy Caroline Piatto - dice y se saluda con mi madre - Mi prima me dijo que vendríais pronto - sonríe amablemente.
- Sí, hemos terminado antes de lo previsto la mudanza - dice mi madre.
- Mamá... Vanni dice que dónde le has dejado sus herramientas - dice la chica y su madre la mira.
- ¿Ya te has presentado Carmen? - la chica asiente - Están debajo de su armario.
- De acuerdo - La chica se marcha.
- Es mi hija, Carmen. Vanni es su hermano mayor, se llama Giovanni.
- Qué nombres más... - comienza mi hermana y la interrumpo rápidamente.
- Italianos - digo y Elissa me mira mal.
- Somos italianos - la mujer ríe - Aunque ninguna familia italiana que yo conozca tiene tantos hijos como vosotros - ríe y reímos todos.
- No, esos de ahí no son mis hijos - mi madre señala a mis amigos - Son los amigos de mi hijo. Han montado un grupo de música.
- ¿Enserio? - nosotros asentimos - ¡Carmen! ¡Giovanni! ¡Vieni ora che ci sono ragazzi che amano la musica come te! - dice la mujer tan rápidamente que no sé ni lo que dice.
- Mamma, mi sono occupato di fissaggio moto - dice una voz masculina y lo único que entiendo es moto y Mamá.
- Vieni , per favore. - Por favor. Eso sí lo he pillado.
- I merda nell'host. - por el tono que ha empleado, debe ser un "Me cago en..." algo.
- Esa boca hermanito - dice Carmen apareciendo por la puerta y se sienta en el sofá de enfrente de mi hermana - Así que a alguien le gusta la música.
- ¿Qué? - dice el chico con un pronunciado acento italiano y aparece con toda la cara sudando, una camiseta blanca llena de aceite de motor y secándose las manos en una toalla blanca - Hola.
- Hola... - saluda rápidamente mi hermana.
- A estos chicos les gusta la música, como a vosotros.
- Ya, eso ya nos hemos enterado - dicen ambos a la vez y ríen.
- Han formado un grupo.
- ¿De verdad? - dice el chico y nosotros asentimos - Subid un momento.
- Non sarà possibile ottenere loro nella mia stanza? - Carmen le mira mal y él sonríe antes de subir corriendo por las escaleras - Come si toccano la mia chitarra murit Vanni. ¡Murit!
- Ha dicho que no toquéis su guitarra o matará a su hermano - nos traduce su madre y seguimos a la pareja de hermanos.
Nos pasamos toda la tarde con ellos. Giovanni es un chico majo. Nos ha dejado tocar su batería y me ha dejado su piano. Es genial. Tiene un piano en su habitación. Demasiado es si mi madre me deja poner la Play en la mía. Carmen, no se ha separado de su guitarra. Debe de ser muy especial para ella.
Veo como la deja encima de la cama y está a punto de caerse cuando la rescato.
- ¿Es tuya? - digo ofreciéndosela.
- Sí - me la quita de las manos y comienza a ponerse blanca - ¡Te conozco! ¡Te conozco!
- Pues claro que le conoces, igual que a todos - se burla Dan mientras él y Vanni hablan de las diferentes baterías que existen - Tú me quitaste tu pelota cuando éramos pequeños.
- ¿Ella es la niña tonta? - dice Max y ella le fulmina con la mirada.
- ¿Tonta? ¿Tonta? - cierra los puños y me mira - Ingannare, perché qui non sono capelli sciocco farti idiota. Avete intenzione di insultare tua madre, sei giù a parlare con la mia perché come ho nuovamente chiamata che sciocco uccidere sarebbe capito? - dice acercándose más a mí con cada palabra que dice. Qué guapa que es, y de cerca todavía más.
- ¿Capito? - digo sin entender ninguna de todas las palabras que me ha dicho y miro a su hermano mientras ella se vuelve a sentar en su silla.
- Ha dicho que te matará como la vuelvas a llamar tonta - me traduce su hermano y ella asiente sonriente.
- ¡Josh, chicos, nos vamos! - chilla Elissa desde abajo y nosotros nos levantamos.
- ¿Quedamos mañana para ir a conocer los alrededores? - le digo a Vanni cuando nos despedimos en la puerta y él sonríe ampliamente.
- Pues claro. No me puedo perder como alguien chincha a mi querida hermanita - ella me mira ofendida y tras despedirse con un sonoro "Adiós, encantada" sube de nuevo las escaleras, y mis ojos no pueden evitar ir hacia ese short rojo que lleva.
- Adiós, adiós - se despide mi madre y mi hermana saluda con la mano.
* * * * 5 años más tarde * * * * *
- ¿Algún día me enseñarás italiano? - digo tumbado en el césped de un parque cercano a nuestras casas con Carmen tumbada a mi lado.
- ¿Qué quieres saber? - sigue mirando al cielo.
- Pues no sé... Algo. A ver si entiendo lo que dices.
- Voy a pensar algo... Tu sei il ragazzo più stupido che abbia mai incontrato.
- Stupido. Eso es tonto. Me lo has dicho tantas veces que ya se me ha quedado - la chica ríe y hace una pompa con su chicle - ¿Qué me has dicho?
- Que eres el chico más tonto que he conocido.
- Oh vamos Carmen - digo y río - ¿No me puedes decir algo más bonito?
- ¿Más bonito? - asiento - ¿Cómo qué? - ella se gira para quedar de lado y mirarme.
- Pues un... - me aclaro la garganta - Josh, eres el chico más maravilloso, inteligente, guapo y con talento que he conocido.
- ¿Quieres que mienta? - asiento - Josh, sei il ragazzo più meraviglioso, bello e intelligente e di talento che abbia mai incontrato.
- En italiano queda todo más romántico - digo y ella me sonríe.
- Eso es porque no sabes francés - dice y se vuelve tumbar.
- Voy a intentar formar yo una frase.
- ¿Enserio? - ríe a carcajada limpia y la miro mal - Josh... No se te da bien el italiano. Es imposible que te salgan más de dos palabras juntas.
- Por probar...
- Veamos, veamos - dice y se sienta. La imito y me vuelvo a aclarar la garganta. A ver si me acuerdo de como me lo dijo Vanni.
- Carmen, tu sei la ragazza perfetta per me e io ti amo... vuoi essere la mia ragazza?
- Tú... A mí... ¿Me quieres? - dice en inglés para que yo la entienda y asiento ampliamente - Y quieres que sea tu...
- Novia. Sí... ¿Qué dices?
- Madre del bell'amore. Beh, ovviamente sì! Sapete quanto tempo state aspettando questo? Lo sai? Non lo sai. Come andare a sapere!
Y se tira encima mía, posando sus labios encima de los míos. Eso creo que es un sí. Sonrío ampliamente y coloco mis manos en su cintura.
- ¿Me has dicho algo ofensivo? - ella niega.
- No sabes cuanto tiempo llevo esperando esto - dice y vuelvo a besarla.
- ¿Desde cuándo?
- Desde el primer concierto que disteis. Cantaste Always Attract con tu hermana y fue... Mucho.
- Cuando quieras hacemos una versión en italiano - río y vuelvo a besarla.
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