Y como cada año, el pesado de Tom nos hacía recorrernos todas las calles del centro de Londres a principios de diciembre porque llegaba su ansiada Navidad. Y Navidad si eres amigo de Tom Fletcher quiere decir regalos, decoración, trajes de Santa Claus y cosas por el estilo.
Dougie ya estaba cargado con cinco bolsas, Harry con otras tantas y yo iba por el mismo camino. En realidad, creo que yo llevo algunas más porque no veo una mierda.
Y si eres Danny Jones, es decir, patoso por naturaleza, llevar un montón de cajas no es bueno.
- Mierda - digo cuando me he chocado con alguien, haciendo que todas mis bolsas y todas las de esa persona caigan al suelo - Lo siento. De veras que lo siento.
- No pasa nada. Ha sido mi culpa de no ver por donde iba - una chica con el pelo castaño claro y rizado, adornado con un gorro rojo de lana comienza a recoger unas cuantas bolsas.
- Ha sido culpa de mi amigo el rubio. No para de cargarme con bolsas y sabe que no veo nada. Ser bajito tiene sus inconvenientes - escucho su risa y la chica se levanta - Danny Jones.
- Noah Corthem - la chica sonríe - Me tengo que ir. Lo siento de nuevo.
- Lo mismo digo.
- ¿Ligando Daniel? - pego una colleja al enano y veo como la chica se marcha riendo con unas amigas suyas.
Tras seis horas infernales de compras con Tom, nos deja regresar a nuestras respectivas casas. Dejo todas las bolsas encima de la cama sin preocuparme si se arrugan o si se caen y veo una bufanda azul marino sobresalir de una de ellas.
¿Eso lo he comprado yo? Cojo la bolsa y la miro. En esta tienda he comprado yo cosas, tal vez sí que sea mío.
Además de la bufanda, hay tres CDs y un gorro negro con copos de nieve dibujados en él. Definitivo. Esto no es mío. Me siento en la cama y comienzo a pensar de quién puede ser. Después de cinco minutos caigo en la cuenta. La chica de pelo castaño. ¿Noah? ¡Noah!
Busco algún ticket o algo que me pueda dar el paradero de aquella misteriosa chica entre las cosas que ha comprado. Nada. Ni un mísero ticket. ¿Esta niña no sabe que hay que coger el ticket regalo por si no le gusta a la gente o qué?
¡Espera! Aquí hay algo.
''Café D'Ambrossio'' 10 de Diciembre. 16:00 horas.
Escrito con una preciosa letra está aquella cita. ¿Será suya? No sé. Lo que falta es esperar.
- ¡Danny! - Tom me grita desesperado - ¿Me has estado escuchando?
- ¿Eh?
- Lo que yo decía. Se nos ha vuelto tonto desde aquella caída en el centro - le vuelvo a pegar otra colleja a Dougie y me mira mal - ¿Qué? Es verdad. Estás como en tu mundo desde que te caíste con la chica esa. La castaña del gorrito mono.
- Es que por si no lo sabes, tengo que devolverla sus regalos de Navidad y ella a mí los míos. Son los de Vicky. Y Vicky sin regalos se muere. O peor... ¡Me mata!
- ¿Y? Jamás te habíamos visto así de ido pecas - miro mal a Harry y éste ríe - ¿Es solo por eso por lo que quieras ver a la castaña?
- Se llama Noah.
- Se llama Noah - Dougie y Harry me imitan y comienzan a reírse - ¡Danny se nos ha enamorao! - gritan ambos y se abrazan cómicamente.
- ¿Qué? - chillo - No. No os paséis. No me he enamorado.
- Vale. Pero al menos te gusta - dice Tom y les miro mal a los tres.
- ¡Estáis locos! ¡Todos locos!
Miro mi reloj. Las 15:30. Tengo que salir ya si quiero llegar a las cuatro al café y ver a Noah.
Sí, es verdad que no sólo quiero verla para devolverla mis regalos. Desde que vi que era fan de Bruce Springsteen, The Beatles y Queen, los tres CDs que había comprado, una sonrisa idiota se me instaló en la cara. Una sonrisa que no he quitado desde ese día y que cada vez que veo esa bolsa con la marca de una famosa tienda de ropa en ella me recuerdan a esos ojos castaños que me sonrieron ese día y que no he podido olvidar.
¿Y si los chicos tienen razón? No. No creo.
Cojo las llaves del coche y salgo en dirección aquel café.
Llego justo de tiempo. Pido un capuccino y me siento en una mesa algo alejada del escaparate. Tampoco es plan de que una fan loca me reconozca y monte el espectáculo del siglo.
Me giro cada vez que la campanita de la puerta suena esperando ver a Noah. Pero ninguna de todas esas veces es ella.
A las siete de la tarde, desisto y me levanto de la mesa. Pago los dos cafés que me he tomado y mientras salgo por la puerta colocándome el gorro que he cogido para no pasar frío me choco con alguien.
- Lo siento, lo siento, lo siento - dice una voz femenina rápidamente - ¿Enserio? Maldito karma - escucho una risa y miro a la chica.
- ¡Noah! - sonrío inconscientemente.
- Nuestro destino es chocarnos cada vez que nos vemos - reímos.
- Tengo algo para ti - la chica me mira intrigada y la entrego la bolsa - Creo que nos confundimos.
- ¿Qué? No me jodas - se pega un leve golpe en la frente y sonríe - Soy idiota. Pues tengo tu bolsa en el coche. No la he sacado de allí desde que la ''compré'' - recalca las comillas - Está a unas manzanas de aquí, si quieres vamos y te la doy.
- ¿Y si te invito a un café y ya después me la das? Está comenzando a nevar - la chica mira al cielo y ve como lo que la digo es cierto.
- Te acepto ese café - sonríe y la abro la puerta para entrar ambos.
Nos tiramos todo lo que queda de tarde hablando. En realidad tenemos muchas más cosas en común que las que tuve con Oli o incluso con Geo. Pues sí. Creo que los chicos tienen razón. Cuando vaya a casa y les diga que tienen razón me van a devolver todas y cada una de las collejas que les he dado esta semana para negárselo.
Cuando son las nueve y media, o diez, salimos del café y nos dirigimos a su coche.
- ¿Vas a hacer algo en Navidad? - la pregunto mientras abre el maletero de su Mini Cooper azul marino.
- Había pensado ir con mis amigas a una fiesta en un bar. ¿Tú?
- Lo mismo. Pero no con tus amigas, con mis amigos, porque ir con tus amigas sería raro - me revuelvo el pelo y la chica ríe - ¿Me das tu teléfono? Es por si al final no hago nada y me apetece irme de fiesta a ese bar.
- ¿A ese bar misteriosamente?
- Sí. ¿Por qué no? - saco mi móvil y la chica apunta su número rápidamente.
- Ya nos veremos Danny Jones.
- Ya nos veremos - se mete en el coche y se despide rápidamente.
Sonrío viéndola torcer por una calle y desaparecer de mi vista. Esta chica me está volviendo loco.
- ¿Estáis listos capullos? - me desespero en la parte baja de las escaleras de la casa de Tom. Sí, al final hablé con Noah y vamos a ir al mismo bar ''misteriosamente''.
- Joder Danny, no veas lo pesadito que te pones cuando quieres algo. ¿A que te quedas sin mojar esta noche? - Harry baja atándose la corbata por las escaleras y cuando llega abajo se mira en el espejo.
- Oye, nadie a dicho que Danny fuese a mojar esta noche - Dougie le tira un beso a su espejo.
- ¿Y quién os ha dicho que sí? - Tom se arregla por vigésima vez el pelo y Gio le arregla la corbata - Listos. ¡Nos vamos!
En algo más de media hora, estamos entrando por la puerta trasera del bar-local donde se celebra la fiesta de Navidad a la que van Noah y sus amigas.
Cuando entramos, está sonando Moves Like Jagger de Maroon5 y Tom y Gio desaparecen de inmediato en la pista de baile. Busco con la vista aquella melena castaña y la encuentro bailando en la pista con unas amigas suyas. Miro a Dougie y a Harry y nos dirigimos a por las chicas.
- Feliz Navidad - la digo, casi gritando, en el oído a Noah y ella pega un pequeño bote del susto.
- ¡Feliz Navidad Danny! - me da un abrazo - ¿Qué hacéis aquí?
- Te dije que ''misteriosamente'' aparecería ¿no? - la chica ríe.
- Bueno, Danny, mis amigas. Mis amigas... Danny - nos presenta y noto como una de sus amigas coge de la mano a Dougie y comienza a bailar con él. Izzy acaba de aparecer y por tanto, Harry está fuera de servicio.
El resto de la noche pasa demasiado rápido para mi gusto. Las chicas comienzan a cansarse a eso de las cinco de la madrugada y veo como Harry y Tom me ruegan con la mirada si se pueden marchar. Dougie y Claire, una de las amigas de Noah, se lo están pasando muy bien, así que el enano y yo nos quedamos con Noah y Claire y decidimos acompañarlas a casa.
Sigo bailando con la castaña hasta que pasan a una canción lenta. Me la quedo mirando algo más serio que de costumbre y ella sonríe levemente. Hago una pequeña reverencia y ella ríe antes de colocar sus delgados brazos alrededor de mi cuello y comenzar a bailar.
- Parecerá una tontería, o tal vez sea demasiado arriesgado pero me gustaste desde el primer momento - la digo haciendo que sus mejillas tornen en un color rojizo con una rapidez inusual.
Continuamos bailando hasta que Claire la susurra algo al oído a Noah y ella asiente.
- Nos vamos a ir ya. Si queréis quedaros vosotros dos... - niego con la cabeza sonriente.
Noah me coge del brazo y cuando vamos a salir, uno de los organizadores de la fiesta nos mira y señala el techo.
Ambos miramos y vemos que estamos bajo una pequeña rama de muérdago.
Claire le da un beso en la mejilla a Dougie y él sonríe antes de pasar la puerta.
- Baby... All I want for Christmas is you... - susurro al oído de Noah y la chica me mira sorprendida, aunque no más que cuando poso mis labios encima de los suyos. Noto como se relaja debajo de mis labios y sonríe devolviéndome el beso.
*5 años después*
- Feliz Navidad, Danny - Noah deposita un leve beso en mis labios y sonrío.
- Sabes que sigues siendo lo único que quiero para Navidades ¿verdad? - la digo y ella asiente.
- Qué cosa más cuca que sois - dice Dougie sentado en el suelo con la cabeza apoyada en las piernas de Claire - Y luego me decía que no le gustaba. Tsché.
Reímos y comenzamos a abrir nuestros regalos de Navidad, no sin antes dejar otro beso en los labios de Noah.
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